Su respuesta, hizo que Paul comenzara a sonreír
como nunca lo había en la vida y sin más, Mía lo abrazo, mientras el resto del
mundo, contaba la cuenta regresiva para el nuevo año y finalmente 1965 llegaba,
cargado de juegos pirotécnicos y lagrimas.
-Feliz año Mía. Le dijo Paul, antes de que ella
por fin se separara y le diera un beso en la mejilla
-Feliz año Paul. Contesto la chica, con sonrisa
tímida
-Lo logre, gane
-¿Qué ganaste?
-A ti, te gane a ti Mía
Y con una carcajada, la chica lo volvió a abrazar
y le arrebato el anillo que aun mantenía en su mano, poniéndoselo de inmediato.
Después de 8 años, finalmente estaban juntos, después de 8 años, ella se rendía
a sus pies y aceptaba estar con él para siempre, esto siendo un gran paso, en
su vida e igualmente en la del chico.
-Estoy segura que Jane está muy orgullosa de esta
decisión que has tomado
-Lo sé, yo también estoy seguro
-Deberíamos de entrar ya, no quiero que piensen
que nos hemos fugado y dejado a Isabelle a su suerte
Con un movimiento rápido, se levantaron del suelo
y entraron a la casa, agarrados de la mano, viendo como todos se seguían
abrazando y John gritaba algo en alemán que nadie entendía.
-¿Y ustedes donde estaban?. Les pregunto Sarah, con extrañeza
-En el jardín, conversando. Le respondió Mía, con
una sonrisa soñadora
-¿Por qué sonríes así?, ¿Qué ha pasado?
Y sin ganas de responderle, Mía extendió su mano
izquierda y le enseño el anillo de compromiso, recibiendo como respuesta un
grito de emoción, al igual que un salto y un fuerte abrazo. Sarah sabía muy
bien que significaba eso y feliz, al igual que Mía, escucho como Paul hacia
silencio, con una Isabelle dormida en sus brazos. Quería anunciarles su
compromiso, ya que ese era definitivamente, el mejor momento para hacerlo.
-Mía y yo queremos anunciarles una cosa. Les
informo el chico, con una copa de vino en su mano
-¿Seguro que quieres decirles ahora mismo?. Le
pregunto la chica, en un susurro cuando se paró a su lado
-Si, por supuesto
-¿Y bien?, ¿Qué sucede?. Les pregunto Brian,
impaciente
-Mía y yo nos vamos a casar
La reacción
del resto de los presentes, fue variada: John se puso a reír escandalosamente,
George solo les dedicaba una sonrisa, al igual que Victoria, Sarah de nuevo
lanzaba un grito de emoción, esta vez acompañada de Cynthia, Mimí y Brian los
miraban incrédulos y contrariados y Ringo, ni siquiera les había prestado mucha
atención por lo ebrio que se encontraba, así que solo estaba sentado en el
sillón, mirando a la pareja sin casi pestañear.
-Bueno………… es una excelente noticia. Decía Brian,
rompiendo el silencio que se había adueña de la estancia
-Lo sé, por fin podre decirle a la prensa que
estoy con Mía y ya nada será solo un rumor. Replico Paul, con una sonrisa que
parecía no querer borrarse por días
-¿Y qué esperan?, hay que brindar, mi hermana y
Paul por fin se casan!!. Les decía Sarah, mientras caminaba hacia la cocina,
por otra botella de vino
Poco tiempo después de las felicitaciones, todos
decidieron dar por terminada la
celebración e irse a sus casas. Paul, se ofreció llevar a Mía y a la niña, que
todavía dormía plácidamente en sus brazos. En el camino, no se dijeron
absolutamente nada; el reloj que marcaba las 3am y las calles que ya
comenzaban a vaciarse, eran la única compañía, junto con silencio, casi de
ultratumba que los concentraba y a la vez desconcentraba y que los acompaño
hasta que llegaron a casa y Paul se parqueo en la entrada.
-Llevare a Isa hasta su habitación. Dijo Paul,
abriendo la puerta
-Yo traeré una cobija. Replico Mía, imitando la
anterior acción del chico
Pero aparte de eso, no se volvieron a decir nada,
hasta que Paul acostó a la niña y le quito sus zapatillas. Mía, quien veía la
escena, recostada en el umbral de la puerta, no dudo ni un segundo en acercarlo
a ella cuando vio terminada su tarea; y besarlo, por primera vez esa noche y
ese año.
-Vuelve a casa Paul
-¿Estás segura?. Le pregunto el chico, viendo
finalmente su vida resulta, al lado de ella y de su hija
-Sí, mañana mismo trae esas pesadas maletas y no
te vayas nunca más
-Bien, te prometo no irme nunca
-¿Te quieres quedar a pasar la noche conmigo?. Le
pregunto Mía, con una sonrisa juguetona
-Me encantaría futura Señora McCartney. Le
contesto Paul, con el mismo gesto
Felices, de todo lo que sucedía en esos momentos,
se fueron hasta la habitación de la chica, entre besos y caricias y se
entregaron nuevamente, esta vez en medio de una muestra de cariño, mucho más
profunda, que las veces anteriores. Una, que daba comienzo a una nueva etapa en la historia
de ambos.
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Observando con curiosidad el cerrojo de su puerta, sintió como George posaba su mano sobre la de ella y la abría de la forma
más lenta que Victoria había visto. El chico, también le había ofrecido a Victoria
llevarla a su departamento y luego de que ella lo invitara a subir, acepto sin
parecer muy desesperado o emocionado.
-Debo decir que tu amigo John y su esposa, saben
dar buenas fiestas. Le comento la chica, cuando ya habian entrado
-Sí, siempre se han sabido divertir e idear algo
para divertir a los demas. Le contesto George, con una media sonrisa
-Es raro, por momentos pensaba que ustedes ya
estaban sordos por todos esos gritos que los reciben a cualquier lugar que
vayan, pero parecen estar muy saludables
-Y me sorprende mucho que lo estemos
-¿Por qué lo dices?, bueno, si es por esas niñas,
la verdad que si es sorprendente, pero no parece que lo hayas dicho solo por
eso, sabes
Eso, que acababa de decirle Victoria, daba para
una eterna conversación y sintiendo cansancio y también vergüenza, al recordar
todas las cosas locas y extrañas que había hecho con los chicos hasta la fecha.
Preguntándose poco después porque le avergonzaba y porque, no quería hablar de
ese tema con la chica.
-¿Por qué tan callado?. Le pregunto la chica,
sentándose a su lado
-Por nada, es solo que estaba recordando algunas
cosas
-¿Quieres decirme que cosas?
-¿Quieres saber todo lo que hemos hecho los chicos
y yo?
-Claro y no te preocupes, no le diré nada a la
prensa o a las niñas gritonas
George, luego de reír un poco por el comentario de
la chica, le comenzó a contar todas las aventuras que había vivido con la
banda, desde que era apenas un adolescente y paso una temporada en Hamburgo,
hasta de lo que hacían actualmente, con groupies o drogas. Esto, siendo la
primera vez que George, se abría tanto a una chica que apenas venia conociendo;
por lo general, no le contaba esas anécdotas pervertidas y escandalosas, a
nadie, pero Victoria, le daba confianza. Era tan parecida a él en tantos
aspectos, que después de terminar con sus relatos y de que ella escuchara todo
atentamente y a veces se le escapara alguna risa, vio como el sol comenzaba a
salir y Vicky solo lo miraba atentamente con ojos de sueño.
-¿De verdad te gusto?. Le pregunto George, al
recordar lo que le había dicho la chica, la noche anterior
-Sí, me gustas George. Respondió Victoria, un poco
cohibida
-¿Y ahora que haremos?
-No lo se
Se gustaban, pero no sabían qué hacer con respecto
a eso. A Victoria le daba miedo estar con alguien tan famoso, siendo ella una
chica más en el mundo y George, no sabía exactamente, si estaba listo para una
relación o no, por lo que sin recibir una respuesta, la chica se fue a acostar,
dejándolo ahí sentado en la sala, aun muy pensativo.
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Pensativa, Cynthia no pudo evitar salir al jardín
cuando ya estaba amaneciendo y el agua de la piscina casi inmóvil, que se
posaba frente a sus ojos. Se encontraba así, porque todo eso del casamiento de
Mía y Paul, le había traído muchos recuerdos; momentos vividos entre John y
ella y todo por lo que habian pasado hasta ahora, donde dudaba si él era
realmente feliz a su lado o no. John, que al no sentirla a su lado en la cama,
se extraño y decidió averiguar dónde estaba, encontrándola sentada afuera, sin
ninguna expresión en su rostro.
-Buenos días, ¿Qué haces tan temprano levantada?
-Buenos días John, no podía conciliar el sueño
-Yo tampoco, o eso creo…..
Y de nuevo, quedándose en silencio, Cyn devolvió
su mirada hacia la piscina, ni siquiera sintiendo el momento en que John
acercaba una silla y se sentaba a su lado.
-¿Crees que nieve hoy otra vez?
-Quizás
-John, ¿te puedo hacer una pregunta?
-Si, por supuesto
-¿Eres feliz conmigo?
La pregunta, que lo había sorprendido y que nunca
espero de parte de ella, le retumbo en la cabeza. Jamás pensó que Cynthia sería
capaz de preguntar algo así, algo de lo que él ni siquiera tenía la respuesta,
pero que cada día esperaba encontrar en algún lugar o momento.
-¿Por qué preguntas eso?
-No lo sé, solo tengo curiosidad de saberlo
-Pues la verdad, es que no lo se
-¿No lo sabes?
-No Cyn, no sé si soy feliz contigo, o con mi
carrera
Lo cierto era que John últimamente se estaba
sintiendo confundido con esas cosas, siempre había tenido una vida difícil y
ahora que era un adulto, parecía seguir teniendo un vacio en su corazón, uno
que no sabía que significaba o de que se trataba y aunque no le había dicho a
nadie nada de eso, esperaba muy pronto, expresarlo de alguna manera.
-A veces pienso que no me amas más. Le dijo
Cynthia, en un hilillo de voz
-Deja de pensar semejantes tonterías y menos
ahora, que me estoy muriendo de la resaca
-Oh John, tu nunca vas a cambiar
-Ya lo se
Y con un par de carcajadas, ambos olvidaron el
asunto y comenzaron a hablar de otras cosas y a recordar con gracia, el día que
ella le había dicho que estaba embarazada y él le dijo que se casaran en un
grito. Habian sido buenos tiempos, pero: ¿se estaba acabando ya todo eso que
habian vivido juntos?.
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Sentados, en medio de la casa, con solo algunas
sabanas protegiendo sus cuerpos, del frio invierno, Paul comenzó a cantarle
algunas canciones a la chica, con la guitarra que había ido a casar de su auto.
No habian dormido nada, solo habian hablado y tenido intimidad y a pesar de que
tenían algo de sueño, preferían estar ese momento, haciendo otra cosa más
interesante.
-Me gusta, es la mejor canción que me has tocado.
Le comento la chica, después de que el terminara de escuchar su nueva composición
llamada Yesterday
-¿En serio?, ¿crees que guste?
-Le encantara a todo el mundo, en serio
-Brian nos dijo que muy pronto estaremos
comenzando una nueva película y un nuevo disco, pensaba que podía presentarla
para eso último
-¿Una película?, que bien
-Si, dijo que en un mes y medio o algo así,
empezaría la filmación, va a ser con Richard Lester, el director de la película
anterior
-Me gusta como actuaste en la película anterior
-En realidad no actúe, ¿o sí?
-Si, por supuesto que actuaste Paul
-Pero no soy uno bueno, aunque Jane me diera
algunos consejos
-¿Era buena actriz?
-Una muy buena, la extraño sabes, extraño
muchísimo a Jane, lamento tanto que se haya ido así
-Sí, es muy triste
-Ahora te entiendo, ya sabes, perdiste a Stuart,
yo perdí a Jane
-Pero Stuart no estaba conmigo cuando murió,
estaba con Astrid…..
-Es lo mismo, lo seguías amando, ¿no?
-Sí, mucho
-Siempre envidie a Stuart, te pudo conquistar tan
fácilmente y yo………..no
-Eso no importa ya Paul, es parte del pasado,
ahora vamos a comenzar algo juntos
Después de darle la razón y un pequeño beso en la
boca, comenzó de nuevo a tocar una canción, pero esta vez no una de su autoría,
sino una muy vieja, de la época de sus padres, que se quedo en su mente desde
que era muy joven. Mía, que también ya había escuchado la canción y que hasta
era una de sus favoritas, la comenzó a cantar junto a él, repitiendo la segunda
estrofa, cuando ya la habian acabado, sin ninguna melodía de fondo, como si
fuera parte de un poema y en susurro.
-Mi buen amigo el cartero, dice que tendría una
carga menos si tú y yo tuviéramos la misma dirección, así que te sugiero
casarte conmigo
Pero antes de querer responderle algo, volvió a
besarla, esta vez más intensamente que antes y como si fuera una de las cosas
que más disfrutaba hacer. No obstante, el momento se vio interrumpido, cuando
Isabelle entro corriendo con Malu, su mascota, detrás y se interpuso entre
ambos.
-Buenos días Isa
-Buenos días mami
-¿Por qué estas levantada tan temprano?
-Malu me despertó. Respondió la niña, señalando al
animal, que estaba ahora acostada en la alfombra
-Ya veo, pero será mejor que saques a Malu antes
de que agarre otro de mis zapatos
-Vamos Isa, es hora de desayunar. Le dijo Paul a
la niña, mientras la ponía en sus brazos y se bajaba con ella de la cama
Para sorpresa de Mía, el chico se ofreció a
ayudarla a cocinar y a pesar de que no sabía mucho, juntos lograron hacer un
buen desayuno, sentándose los tres en la mesa del jardín, justo antes de que el
timbre sonara y la chica tuviera que volverse a levantar para averiguar quién
se trataba.
-Eleanor, que gusto verte
-Hola Mía, perdón por venir así de improviso
-No te preocupes, pasa
Eleanor, su ex compañera de trabajo, había
averiguado la dirección de la chica, para decirle algo muy importante y aunque
aun seguía apenada por haberse aparecido así, tan temprano, la sonrisa de Mía
la tranquilizo casi al instante.
-Solo venia para decirte una cosa muy importante
-¿Si?, ¿Qué pasa?
-Thomas, él fue el que hizo que te despidieran, el
que dijo que tu y Paul McCartney tenían una relación
-¿Thomas?. Pregunto Mía, muy sorprendida
-Así es. No quiero ser chismosa, solo me pareció necesario
que lo supieras
-¿Cómo lo supiste?
-Yo estuve presente el día que el llego a decirlo
y lo escuche diciéndolo. Pero bueno, creo que mejor me voy ya, solo te quería
decir eso, adiós Mía
Que Thomas, ya sido el que hizo que la
despidieran, la decepciono y entristeció más de lo que ella misma pudo
imaginar. Lo había creído su amigo y la había traicionado, sabiendo el porqué
pero también dudándolo.
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Ringo, quien acababa de quitarle la venda de los
ojos, se quedo a su lado, mientras Sarah miraba a su alrededor con los ojos muy
abiertos. La había llevado, hasta Surrey en auto, a la nueva casa que el mismo había
acabado de comprar con ayuda del contador de la banda y de Brian y aunque la
chica, no había sabido nada de eso, ya que el quería darle una sorpresa, se
quedo después preguntándole con la mirada de que se trataba todo eso y donde se
encontraban.
-Es nuestra nueva casa Sarah
-¿Nueva casa?
-Sí, ahora viviremos aquí
-¿Es una broma?
-No, ¿Por qué sería una broma?
Y mirando de nuevo a su alrededor, Sarah se aventuro
por toda la casa, para saber cómo era y pensar en la locura que su novio
acababa de cometer. Nunca se imagino que el haría una cosa semejante, pero antes
de molestarse con él y cuestionarlo, sintió como esa locura, la entraba en razón
y finalmente se dio cuenta que vivir con
Ringo, después de todo, no era una mala idea.
-¿Y?, ¿Qué te parece?. Le pregunto el chico,
apenas la alcanzo
-Es una casa muy grande
-Lo sé, pero las casas por aquí son así y además es
muy hermosa
-¿De verdad te encuentras listo para algo como
esto?
-Claro Sarah, claro que estoy listo
-Entonces está bien, acepto vivir contigo Richard