martes, 12 de noviembre de 2013

Capitulo 86


La llegada a Manchester, fue silenciosa y tomentosa para Mía, que estuvo mareada en todo el viaje. Iba en compañía de Thomas que la agarraba del brazo por seguridad. La ciudad estaba llena de gente y autos, los mareos persistían y en el hotel, se quedo acostada el resto de la tarde, con Thomas a su lado que decidió acompañarla. Con la cámara en sus manos, le tomo algunas fotografías, animándola un poco para hacer lo mismo. En la noche, ya no estaba enferma. Saliendo a caminar por un parque cercano, donde ya no habian personas y los postes de luz eran su única compañía. Animando a Thomas que la acerco a él para abrazarla mientras caminaban y ella se soltaba por lo incomoda que estuvo casi en el acto. A veces se olvidaban que estaban en la calle y ella era una mujer casada, pero él nunca se disculpaba y ahora con una nueva excusa, la volvió a abrazarla, provocando que ella se rindiera y le dijera algo.

-¿Por qué haces esto?. Nos pueden ver
-No me importa
-Estoy casada Tom, no quiero un escándalo
-¿Ya hablaste con Paul?
-Sí, ayer. Y la están pasando mal allá
-Lo vi en las noticias, pero así pasa cuando abres tu bocota demasiado. ¿Ya se reconciliaron?
-No lo sé…
Ya los chicos tenían una semana y media en los Estados Unidos, pero las cosas no mejoraban y eso preocupaba mucho a Mía que temía por la vida de Paul. Pero Thomas no quería que ella se preocupara más de lo debido, cambiando de tema para no hablar de Paul ni de la banda y para decirle algo que quiso decirle desde hace mucho.
-Te tengo una noticia. Dijo nervioso. Buscando las palabras para decírselo
-¿Cuál?
-Me voy a California. Me ofrecieron un trabajo allá, en una revista
-¿De verdad?, es una gran noticia
-Lo sé, no pude dejar pasar la oferta. Pero te quería proponer algo
-¿Ah sí?, ¿de qué se trata?
-¿Por qué no te vienes conmigo?, tu e Isabelle

La pregunta, la sorprendió de inmediato. Separándose de él, de golpe y parando de caminar para verlo a los ojos. No podía estar hablando en serio, pero estaba serio y se veía sincero, por lo que respiro profundo antes de reaccionar y decirle lo que pensaba. Porque era una propuesta demasiado alocado.

-No puedo abandonar a Paul
-Paul, Paul, Paul. Siempre Paul
-Es mi esposo, claro que siempre el
-Me dijiste que no eras feliz con él. ¿Por qué estas con alguien que no te hace feliz?
-Porque lo amo Thomas. Así es la vida
-¿Eso es un no?
-Es un no lo se
-¿Lo vas a pensar entonces?
-Sí, lo pensare. Te lo prometo…

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La ciudad de Nueva York, nunca pareció más tranquila y segura durante una gira. Tanto John como los demas, habian pasado días muy duros, con la prensa acechándolos y civiles quemando discos. Una vez habian visto una con sus propios ojos y mas las amenazas de muerte. No veían la hora de ya estar en California tomando unos días de descanso.

John, que también había tenido que dar unas declaraciones, disculpándose por lo que dijo. Vio por una de las ventanas, la gran suicidad. Extrañando Londres y a Regina, mientras pensaba algo que el resto igual y que nadie sabía cómo expresar. Excepto el, que con un bufido se volteo y sentó a la par de George. Listo para sacar lo que todos pensaban.

-Estoy harto de las giras, ya no quiero hacer ninguna más
-Yo tampoco, esta ha sido la peor. Creo que ya llegamos a un límite. Contesto Ringo  con la cabeza gacha, fumando un cigarrillo
-Creo que yo también estoy de acuerdo. Replico Paul, un poco distraído
-¿Y tu George?
-También, pero tenemos que hablar con Brian

Era algo que apenas se venía conversando. Pero a pesar de que ellos, estaban seguros de que realmente las girabas no daban para mas y que habian llegado a un “ya basta”. Ringo seria padre pronto y quería estar con Victoria y el bebe ininterrumpidamente y Paul, George y John estaban en la misma situación con sus familias.
Al día siguiente, las conferencias de prensa seguían siendo lo más importante en la agenda antes del concierto. Esta vez irían más personas, incluyendo fans y algunos niños que los conocerían. Ya estaban muy acostumbrados a conocer niños en las giras y firmarles autógrafos. Lo hacían desde la primera gira en ese país y a pesar de parecer rutinario, no les molestaba tanto como otras cosas. Además, esta vez, no tomaría mucho tiempo.

Los periodistas preguntaban los mismo de siempre, que en las ruedas de prensa anteriores. Muchas de las preguntas eran cosas triviales y tontas, que aun así debieron de responder. El tema de Jesucristo no se toco mucho esta vez y eso le confirmo a John que si disculpa pudo haber tenido resultado. Paul al ver a los niños, se animo al igual que Ringo, ya que al menos estarían frente a personas que no los juzgarían o verían mal por horas. Uno de ellos, era una niña de 6 años de nombre Emily, que se salto toda la fila para saludar a Paul. Al verla en frente suyo, el chico le dedico una sonrisa antes de empezar a hablarle, siendo interrumpida por ella, que de inmediato le empezó a preguntar cosas.

-¿Es cierto que estas casado?
-Oh sí, es verdad. Contesto entre risas, mientras le firmaba una hoja de papel color rosa
-¿Dónde está?
-¿Mía?, está en Inglaterra
-¿Entonces estas solo aquí?
-No, no solo, pero sí sin ella
-¿Eso quiere que tengo oportunidad?
-¿Para qué?

Pero la niña no le pudo responder porque fue el turno de otro. Sin embargo, Paul entendió bien lo que ella hizo decir y no pudo evitar seguir riendo el resto del rato. Confirmando de verdad estaba en la gira más bizarra e incómoda de su vida.

-¿Vieron eso?, una niña me coqueteo. Comento camino de vuelta al hotel, todavía riendo
-A mí una señora de 70 años. Replico George bastante perturbado
-Quiero creer que estamos drogados y todo esto es parte de nuestra imaginación…

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Sarah, que estaba muy entusiasmada por el embarazo de Victoria. Se llevo consigo a Isabelle que estaba a su cuidado, a casa de la chica para sacarla a comprar cosas para el bebe. Todavía se sentía mal por lo ocurrido entre ellas, aunque Victoria ya casi lo había olvidado y sorprendida de verla en su casa, la dejo pasar con la niña, que se alegro mucho de verla. Ahora era más difícil visitarla ya que vivía fuera de la ciudad, pero Sarah se las arreglaba para llegar sin problemas, en un auto con chofer y en ese mismo auto, la invitaría a irse con ella por todo Londres una tarde entera.

-¿Qué las trae por aquí?. Pregunto Victoria intrigada pero feliz de verlas
-Vinimos a llevarte a Londres, pensaba en ir a comprar cosas para el bebe. Contesto Sarah con emoción, esperando que aceptara
-Sarah, apenas tengo como 2 meses de embarazo, para comprar cosas falta mucho
-Vicky, no. 2 meses o 8 meses son lo mismo
-¿Vicky va a tener un bebe?. Pregunto Isabelle, interrumpiéndolas
-Sí. ¿No es emocionante?
-Sí, mucho
-¿Quieres ir con nosotras a comprarle cosas?
-Me encantaría

Sin embargo, Victoria seguía no muy convencida de la idea. Tenía planeado leer y meditar un poco esa tarde. No salir de compras. No era algo que le divirtiera mucho, pero Sarah y la niña se veían tan emocionadas por la idea, que al final no tuvo opción que acepta. Sabiendo que esa tarde, por primera vez, confirmaría que iba a ser madre.

-¿Podremos comer un helado después?. Pregunto otra vez la niña, cuando ya iban en el auto
-Por supuesto
-¿Vicky cuando tendrás al bebe?
-Dentro de algunos meses Isa
-Yo quiero un hermanito sabes
-¿De verdad?, pues tendrás que decírselo a tus padres cuando estén de regreso

La primera tienda a la que fueron, Victoria se aturdió casi en el acto, de ver tantas cosas de bebes, bonitas y caras. Pero en el fondo, eso la emociono un poco y no se negó de buscar algo con Sarah, que parecía más bien ella la que sería madre. Lo que no notaron apenas entraron, era que estaban llamando la atención con su presencia en una tienda de esa clase y a la vendedora que les toco atenderlas tampoco le agrado mucho.

-¿Se les ofrece algo?
-No, solo estamos viendo. Contesto Victoria con tono indiferente
-Bien

En ese momento, Victoria se dio cuenta, que estar en esa tienda, podía alimentar los primeros rumores de su embarazo y con preocupación, siguió viendo la ropa, bastante incómoda. Sarah pensó también que quizás su idea no fue tan buena después de todo. Mucho menos al notar que la misma vendedora de antes, parecía estar vigilándolas, porque se encontraba cerca de ellas y no les quitaba los ojos de encima.

-Creo que deberíamos de irnos. Comento Victoria en voz baja, cuando también la vio
-Sí. ¿Qué se hizo Isabelle?
-No lo se

La niña no se veía por ninguna parte cerca y desesperadas, empezaron a buscar por todas partes. Encontrándola cerca del mostrador, conversando con la dependienta que las vigilaba. Parecía que la mujer le preguntaba cosas, al mismo tiempo en que le regalaba una paleta y las chicas pudieron adivinar sin escuchar, lo que ella trataba de hacer. Apartando a Isabelle de la mujer de manera defensiva.

-La niña se perdió. Dijo la mujer con una sonrisa falsa. No convenciéndolas demasiado
-Bien, pero ya no está perdida, así que nos vamos. Replico Victoria secamente, dándose media vuelta

Ya afuera, Sarah no se resistió mucho tiempo y le pregunto a la niña que había hablado con la mujer, palideciendo cuando lo escucho, porque ahora estaba segura que si idea de salir de compras, de verdad había salido muy mal.

-Solo me pregunto si tu o Vicky estaban embarazadas y yo le dije que Victoria
-Oh Isa, no debías de contárselo. Dijo Victoria muy nerviosa
-Lo siento. Replico la niña muy apenada

Estaban seguras que la mujer correría a la prensa para contárselas la primicia y que todos se volverían locos al darse cuenta. Y era seguro también, que esto no sería una gran bienvenida para Ringo.

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La firma de libros, fue tan concurrida, que Mía se tuvo que quedar toda una tarde en la librería, firmando las copias de su libro hasta que se fuera la última persona. La mayoría fueron jóvenes, muchos menores que ella y eso le agrado ya que siempre quiso que su libro lo leyeran personas de su generación, que entendieran bien lo que ella escribió. Thomas, se desapareció un rato para ir a tomar fotografías por la ciudad, volviendo cuando la chica finalmente termino y se levanto de esa silla después de horas de estar sentada. Teniendo que atender una periodista que la había esperado un gran rato para hacerle unas cuantas preguntas.

-Buenas tardes
-Buenas tardes. Saludo Mía muy cansada, esperando que todo pasara rápido para volver al hotel
-Hay unas preguntas que lectores de su libro me mandaron al periódico para que le preguntara
-¿De verdad?, bien comience
-Bueno, la primera es: ¿Cuál es su libro favorito?
-Los Vagabundos del Dharma de Kerouac
-¿La influencio a escribir su libro?
-Un poco
-¿Intervino su vida de casada, escribirlo?
-No mucho, Paul siempre está ocupado
-¿Piensa escribir otro libro?
-Estoy en proceso de uno nuevo con otro escritor
-¿Sigue dedicada a la fotografía?
-Siempre, es mi primer amor

Pero en ese momento, Mía comenzó a sentirse realmente mal. Esta vez no eran nauseas lo que la molestaban, sino fuertes dolores abdominales que la hicieron estremecerse y tener que sentarse. Thomas que estaba de lejos esperándola, al verla, se acerco corriendo, teniendo que despedir a la periodista el mismo para llevar a Mía al hotel. En el taxi que agarraron en las afueras de la librería, ella no dijo nada a pesar de que seguía sintiendo dolores, sin embargo, Thomas estaba preocupado y se lo demostró una vez llegaron a la habitación de ella, donde la ayudo a recostarse.

-Algo anda mal Mía, deberíamos de ir al hospital
-No, ya me siento bien. Contesto moviendo la cabeza
-¿Quieres llamar a Paul?
-No, debe estar ocupado. Tú quédate aquí conmigo
- Estoy orgulloso de ti, sabía que llegarías lejos
-Gracias

Lo que Mía no esperaba, era que él le diera un beso en la boca, que ella correspondió pero que le incomodo tras ser interrumpido. La propuesta de él, de ir a California aun rondaba en su cabeza, porque no era tan mala. Pero amaba a Paul y sería difícil dejarlo, muy difícil…

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En los Ángeles, los chicos solamente se dedicaron a descansar en una casa rentada para ellos solos. Unas cuantas chicas los acompañaban, para hacer más amena su estancia ahí. Sin embargo, el problema de seguir con las giras o no, era algo que seguían pensando y una noche, antes de acostarse, decidieron hablar con Brian al ya tener una decisión tomada, que esperaban que el aceptara.

-¿De qué se trata esto?. Pregunto el hombre muy serio, luego de que se sentaran en la mesa principal
-Brian, hemos estado pensando que esta gira ha sido una mierda y nos ha cansado mucho. Dijo John igual de serio que el
-¿Y?
-Brian, ya no queremos seguir con las giras. Ya no funcionan. Dijo esta vez George que fumaba un cigarrillo para calmarse
-¿No mas giras?
-No. Contestaron todos al unisonó
-¿Me están diciendo que el próximo concierto en San Francisco puede ser el último de la banda?
-Así es. Respondió Paul un poco cabizbajo
-Bien, entonces así será. Los entiendo y es hora de que empiecen algo nuevo, así que está bien, el concierto en Candlestick Park será el último de los Beatles…

lunes, 4 de noviembre de 2013

Capitulo 85


La llegada a los Estados Unidos, no resulto tan bien como esperaban. Poco antes de irse les había llegado la noticia del escándalo en América sobre las declaraciones de John sobre Jesucristo y la prensa no tardo mucho tiempo en empezar a presionarlos con preguntas, al igual que las personas con la quema de discos. No había comenzando el tour todavía cuando estas cosas ya comenzaban a darse en el país, pero aun así trataron de verse tranquilos, esperando que esto acabara en pocos días y antes de que finalizara la gira.  Dejar su casa para meterse en líos otra vez, era cansado. Era como una señal de que ya nadie los quería y era algo triste, que el mismo John noto y tuvo que sacar en su primera llamada a Kenwood, poco antes de llegar a Chicago. Con una Regina muy preocupada, deseando que regresara lo más pronto posible, ya que John al recibir la noticia de que las cosas no iban demasiado bien, decidió que era mejor que ella se quedara en Londres y no fuera…

-Todo estará bien John. Dijo, animándolo para que no se rindiera demasiado pronto
-Ojala, la prensa no ha parado de hablar sobre eso, creo que no debí de abrir mi boca
-No lo hiciste a propósito, solo dijiste lo que pensabas. Eso se llama libertad de expresión
-Sí, pero nos ha traído problemas. No te imaginas como queman nuestros discos, lo acabo de ver en la televisión
-Todo estará bien John y esos discos, los volverán a comprar cuando vean que cometen un error
-Espero que tengas razón
-Pronto acabara todo y cuando suceda nos encerraremos aquí en casa para que nadie nos moleste. Debiste dejarme ir

Una hora más tarde, colgó el teléfono. Feliz y animado ya que Regina había logrado que se tranquilizara lo suficiente como para dormir bien esa noche. Los demas, estaban callados en una de las habitaciones, escuchando la radio y preparándose mentalmente para lo que vendría. Siendo interrumpidos por John que al verlos desanimados, los invito al bar del hotel a tomar algo.

-¿A dónde iremos después de aquí?. Pregunto George mirando su reloj y dándose cuenta que ya era tarde
-Detroit. Contesto Paul, mas concentrado en su whiskey que en lo que pasaba alrededor
-Debimos de quedarnos en casa y cancelar esto, tengo un mal presentimiento. Dijo Ringo por primera preocupado y en voz baja
-No, que se jodan todos. Esto lo terminaremos. Replico John incomodo, aunque en el fondo dándole un poco la razón
-Esto de las giras me está cansando. Anuncio George inseguro, esperando que  estuvieran de acuerdo con el
-A mi también, ya no es tan divertido como antes. Dijo John entre un bufido, sorprendiéndolos pero dándole la razón

En esos momentos, una chica rubia que estaba en una de las mesas. Se les acerco de manera coqueta a pedirles un autógrafo. Al menos les quedaba una fan y era bastante atractiva, por lo que no se negaron a dárselo, mientras ella les dedicaba una sonrisa y buscaba las palabras para decirles algo que podía interesarles.

-Mis amigas y yo escuchamos lo que está pasando y quiero decirles en nombre de todas que los apoyamos
-Gracias. Replico Paul, simpático como siempre
-Ellas están allá. Dijo señalando una mesa que no estaba muy alejada
-¿Y porque no se han acercado?. Pregunto George contrariado, viendo hacia esa dirección
-Porque nos preguntábamos si querían unirse a nosotras a una fiesta que va a ver en nuestra suite y pues ahí pueden conocerlos
-¿Una fiesta?. Pregunto esta vez John, muy interesado
-Así es, hoy es mi cumpleaños y ellas me prepararan una. No irá mucha gente así que nadie los molestaría

La idea no era tan mala y las chicas parecían agradables. Aceptando la invitación después de que los cuatro lo pensaran un poco. Quizás con algo así, se olvidarían de lo malo que ocurría afuera y comenzaran a divertirse en serio, como en todas las giras.

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La fan coqueta del hotel de Chicago, no era la única en cumplir años y hacer una celebración. Porque al día siguiente, Mía también lo estaba. Antes celebrara sus cumpleaños en los mejores pubs de Liverpool con su hermana, después los llego a celebrar en Francia también en los mejores restaurantes y pubs de Paris y ahora estaba en Londres. Sin Paul, pero con Isabelle durmiendo a su lado. Sin embargo, una sorpresa le esperaba una vez se despertó y la luz del sol choco contra su rostro. Su madre había venido de Liverpool especialmente para la ocasión, así que ella, Sarah y también Thomas prepararon algo en el garaje. Yendo Sarah a levantarla con impaciencia.

-Feliz Cumpleaños Mía, levántate ya. Dijo prácticamente en un grito, apenas abrió la puerta
-¿Qué horas son?. Pregunto soñolienta, con una almohada encima de la cabeza
-Las 8 am, levanta también a Isa y ahora
-¿Y por qué ahora?
-Porque si, apúrate

La manera impaciente de Sarah para ordenarle cosas, no era algo nuevo y fastidiada, termino haciéndole caso, dándose cuenta que Isabelle también estaba despierta y la seguía. No tenía permitido mirar por la ventana, por lo que Sarah se quedo cuidando de que no lo hiciera, mientras la seguía apurando. Su comportamiento le parecía bastante raro a Mía y sospechando que algo ocurría fuera de lo normal, se puso lo primero que vio en el armario y salió con la niña a su lado, sorprendiéndose mucho por lo que veía. No solo su madre le había sorprendido con su presencia, sino que también el Mini Cooper color azul  que estaba parqueado en frente suyo también y extrañada por ello, se dejo abrazar por todos, que le deseaban feliz cumpleaños, le daban un obsequio y le pidieron que soplara las velas de un pastel que había encima de una mesa al lado del auto. No obstante, las dudas sobre de quien era el automóvil, se hicieron más fuertes y con curiosidad pregunto finalmente de quien era…

-Es tuyo. Respondió Sarah entre risas
-¿Mío?, pero yo no sé conducir. Contesto con extrañeza
-Es un obsequio de Paul, no quiso dejarte sin regalo a pesar de su ausencia hoy. Replico su madre con una media sonrisa, confundiéndola aun más
-Es un modelo del año, que afortunada eres. Dijo Thomas, igual de sorprendido que ella por ese detalle
-Paul está loco, pero igual me gusta, lo probare y chocare contra la casa para que se dé cuenta que cometió un error en regalarme esto

-¿Por qué no te subes?, creo que adentro hay algo más. Replico Thomas entre risas por su comentario. Abriéndole una de las puertas

Y así era, porque una vez Mía se sentó en el asiento del conductor, vio un ramo de flores a su lado y una carta pegada con cinta adhesiva en la manivela que decía: “Querida Mía, no sabes cuánto desearía estar allí contigo, celebrando tu cumpleaños, pero las circunstancias no lo permiten y por eso le deje encargado a Sarah mi regalo. Sé que no sabes conducir, pero mi plan es enseñarte apenas regrese porque creo que mereces tener tu propio auto y que este es el ideal. Hay algo dentro del ramo de flores que espero que te agrade. Feliz cumpleaños cariño”. El papel olía a él y luego de darse cuenta y quedarse oliéndola un rato, tomo el ramo, buscando en su interior alguna cosa. No le costó encontrarlo, porque se trataba de una fotografía de ambos que el mismo le había tomado en Francia años atrás y que nunca había tenido la oportunidad de enseñársela. Detrás había escrito que fue tomada el día en que procrearon a Isabelle y riendo por eso, se bajo del auto finalmente con las flores entre sus brazos, yendo directo a la casa para llamarlo. El mismo le había dejado el número del hotel donde estarían hospedados. La mujer que la atendió la paso al teléfono de su habitación sin mucha insistencia, pero algo no estaba bien cuando el por fin le contesto…

-Hola Paul
-Cariño, que bueno escucharte. ¿Sabes qué horas son?
-Lo siento, no me di cuenta de la diferencia de horario
-No te preocupes, feliz cumpleaños
-Gracias, ya recibí tu regalo
-¿Si?, ¿te gusto?
-Me encanto, espero que de verdad me enseñes a conducir

Sin embargo, algo en la voz de Paul la confundió un poco, ya que se escuchaba nervioso y presuroso. Tendría que estar medio dormido por la hora, pero no lo estaba y ella al conocerlo muy bien, quiso preguntarle si algo malo ocurría.

-¿Qué sucede?, ¿interrumpo algo?
-No Mía, ¿Por qué lo dices?
-Te oyes raro
-Estoy bien, de verdad
¿Estás con alguien?
-¿Por qué tendría que estarlo?
-Porque estas sin mí, muy lejos de aquí
-Bien….como siempre quieres que te sea honesto, lo seré
-Adelante
-Estoy con una chica, en mi habitación. ¿Contenta?

No sorprendiéndose, pero sintiéndose decepcionada en el acto, Mía colgó el teléfono, roja de la rabia y con los ojos llorosos. Dirigiéndose a la puerta, cuando fue interceptada por Thomas que la encontrársela no muy bien, la abrazo sin decirle nada. El sabia que las cosas entre ella y Paul no estaban bien y algo malo había pasado otra vez, teniendo como única opción en esos momentos: consolarla, para después pensar en algo mas…

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Paul, al darse cuenta que Mía le había colgado, tiro el teléfono completamente molesto consigo mismo. El alcohol le había plantado una mala jugada otra vez y volteándose para ver a una de las chicas de la fiesta, durmiendo a su lado. Decidió despertarla para echarla de ahí. Se había prometido no volverle a ser infiel a Mía, se había prometido respetar su matrimonio. Era hora de madurar, de quererla como se merecía y de disfrutar el logro de haberla conquistado al fin. Pero en cambio, estaba allí, volviendo a lo mismo y por eso mismo, encendió la luz, se puso su ropa y se dispuso a despertar a su acompañante.

-Hey, despierta, te tienes que ir
-¿Qué?, déjame dormir, es muy tarde. Contesto más dormida que despierta
-Lo siento, no se supone que debas estar aquí

Indignada, la chica se dio por vencida. Incorporándose con el ceño fruncido para terminar de despertarse. Era de madrugada, no se suponía que él la echara de esa manera, por lo que decidió confrontarlo, no muy feliz.

-Si se supone que no deba estar aquí, ¿Por qué lo estoy en primer lugar?
-Porque soy el imbécil más grande del planeta
-¿Es por tu esposa acaso?, ¿fue ella la que llamo?
-No te importa
-Si me importa, porque me acosté contigo hace un par de horas
-Eso no te hace mi dueña, ahora vete. En serio
-Sabes, de verdad eres el imbécil más grande del planeta. Pobre tu esposa, es una engañada
-No, ella sabe lo que hago y por eso mi matrimonio está en peligro
-Lo hubieras pensado antes de meterme la mano debajo de la falda
-¿Te vas a ir o llamo a seguridad?
-Me voy, pero esto no se queda así

Sacando un lápiz labial de su bolso, salió de ahí completamente indignada con él en la mano. Escribiendo algo en la puerta de la habitación sin que él se diera cuenta hasta el amanecer, cuando rindiéndose por no poder conciliar mas el sueño, salió y vio el mensaje, con John, Neil y una señora de servicio viendo lo que estaba escrito casi en shock.

-Vaya Paul, parece que molestaste a alguien bastante. Dijo John entre risas, luego de verlo salir

El mensaje decía: McCartney es un cerdo infiel. Y mas indignado que la chica horas antes, Paul se quedo viéndolo completamente avergonzado y molesto. Con John riéndose disimuladamente detrás y el con ganas de gritarle a todo el mundo.

-Cállate John, no es gracioso
-Sí lo es, porque es verdad
-Si es verdad, no es tu maldito problema
-¿Podría limpiarlo?. Le pregunto Neil a la señora que observaba a Paul con indignación
-Claro. Contesto secamente, dedicándole una mirada asesina
En la tarde, Paul seguía molesto por lo ocurrido, al igual que John, que le seguía haciendo comentarios sobre eso y le contaba a todos lo que se topaba. Era humillante y George al no verlo muy feliz en los camerinos del estadio en donde tocarían dentro de poco, decidió acercársele para hablarle, con Ringo escuchando ya que estaba a la par de él.

-Nadie más lo sabrá, pero créeme. Es una buena anécdota que contar en 40 años.
-Gracias por tus palabras inútiles George
-¿Qué le dijiste para que se molestara tanto?
-La eche de la habitación y le dije que fue un error tenerla ahí. Mía llamo y le tuve que contar que estaba con alguien
-Mira Paul, tu sabes que yo no me meto contigo en eso porque hago lo mismo e incluso Mal lo hace, pero Mia está enamorada de ti y deberías de respetarla un poco. Así como George respeta a Sarah y yo comienzo a respetar a Vicky, más ahora que está embarazada
-Tienes razón, no sé qué me pasa
-La vas a perder si sigues haciendo esas cosas
-Tiene razón Ringo, ahora vamos. Hay fans afuera esperándonos. Replico George muy ansioso, jalándole le brazo para que se levantara

Era cierto, afuera habian muchísimas fans emocionadas por verlos tocar y después de que las bandas de soporte terminaran, salieron ellos, empezando oficialmente la gira, que al final no sería tan agradable como esperaban que saliera. Porque las declaraciones de John seguían siendo un escándalo y las chicas seguían rodeando a Paul.

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En Londres, el cumpleaños de Mía se seguía celebrando. Sarah planeaba hacer una fiesta en su casa, donde incluso Regina estaba invitada. Por la tarde habian ido de compras con su madre, pero Mía no estaba tan animada como su hermana por su cumpleaños y Sarah aprovechando que la chica se preparaba en su habitación para salir a saludar a los invitados. Le llego a preguntar qué pasaba y a decirle que Thomas la esperaba afuera muy impaciente…

-¿Ya estas lista?. Le pregunto desde la puerta, notando que Mía estaba sentada en la cama, con la cabeza gacha y un pañuelo en sus manos
-Sí, ya lo estoy. Contesto con una sonrisa falsa, levantándose de un salto
-¿Estabas llorando?
-No, ¿Por qué tendría que estar llorando?
-Pues parece Mía. ¿Qué ocurre?
-Nada Sarah, estoy bien
-No me mientas, estas muy rara desde temprano. Dime qué pasa, no le contare a mamá
-En serio Sarah, no pasa nada

Mía no le quería contar lo que había pasado con Paul e incómoda, salió de allí, encontrándose con Victoria de frente que también la iba a buscar.

-Mía, feliz cumpleaños
-Gracias Vicky, felicidades por tu embarazo
-Ni me lo digas, ando mareada todo el día por culpa de eso
-Me imagino que Ringo está muy feliz
-Lo está, mucho
-Entonces felicidades a ambos

Lo que Victoria no sabía era que ella no era la única en estar un poco mareada y al despedirse de ella con una sonrisa, se dio cuenta de ello cuando su madre la intercepto con una bandeja en las manos, para ofrecerle algo.

-¿Te sientes bien?, tienes los ojos hinchados y te ves pálida
-Estoy bien mamá
-Estas un poco despeinada, te lo arreglaría si no llevare esto en las manos. ¿Quieres?

Al ver la comida que su madre le ofrecía, Mía hizo una mueca de asco, teniendo ganas de vomitar casi en el acto. Desde hacía unos pocos días que se mareaba un poco o sentía asco y corriendo al baño, vomito por primera vez, llorando mientras lo hacía. Con Thomas preocupado entrando, ya que había visto lo ocurrido y se preguntaba que le pasaba.

-Mía, ¿estás bien?
-Si, déjame. Respondió entre sollozos, preocupándolo todavía más
-¿Por qué lloras?, ¿te sientes bien?
-No Thomas, no me siento bien. Acabo de vomitar por nada y mi esposo anda con groupies en la gira el día de mi cumpleaños. ¿Cómo voy a estar bien así?

Era la primera vez en todo el día, que ella le era completamente honesta y le contaba que era lo malo que pasaba, así que sintiéndose mal, se agacho para abrazarla. Permitiendo que se desahogara en su pecho, antes de escuchar algo que sospechaba desde su regreso…

-No soy feliz Tom, no lo soy….

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¿ADIVINEN QUE ESTA DE CUMPLEAÑOS?, no, no Mia. Bueno Mia tambien, pero en realidad es la fanfic. Si, la novela esta cumpliendo un año hoy y no saben cuanto me emociona, por eso ella tambien lo esta y lo celebre con su cumpleaños en el capitulo, que estuvo lleno de drama por cierto XD. De verdad me alegro haber llegado hasta aca, no todo el mundo dura un año escribiendo una novela y menos un fanficion asi que estoy muy orgullosa y bueno, espero que hayan disfrutado el capitulo asi como yo, porque gracias a ustedes esto sigue existiendo. Saludes a todas :)

viernes, 1 de noviembre de 2013

Capitulo 84


Cansada de escuchar lo mismo, primero muy profundo en sus sueños y ahora en sus despertares, Mía corrió al teléfono que sonaba sin cesar. Eran las 4 am y le parecía extraño que alguien llamara a esas horas, sobre todo al escuchar la voz de su hermana, que parecía estar alterada. Preocupada, respiro profundo tratando de no imaginar que algo muy malo hubiese ocurrido. Todo estaba bastante bien como para arruinarlo con una mala noticia, aunque fue precisamente esto lo que recibió después de un corto saludo…

-Los chicos….casi los matan. Escucho que decía Sarah entre balbuceos
-¿Cómo?, ¿Qué paso?. Pregunto en un grito, agarrándose fuerte de la mesa que tenía en frente
-En Filipinas, algo ocurrió con la primera dama y los corrieron a punta de golpes
-¿Y cómo están?, ¿salió alguien herido?, ¿Dónde están ahora?
-Vienen de camino, George me llamo desde el aeropuerto de la India, no quería que me enterara por medio de la prensa
-Demonios, creo que iré a buscar a Paul, necesito saber cómo esta

El vuelo llegaría muy temprano esa mañana, por lo que se alisto y levanto a Isabelle para ir con ella al aeropuerto, donde ya estaban los chicos dando una entrevista y hablando sobre el incidente. Parecían estar bien, pero a Mía siempre le dolía que Paul si hubiera visto en peligro. A pesar de que no se le viera ninguna herida o se le viera mal anímicamente. Sin embargo, Paul siempre sonreía en frente de la prensa y ella sabía que en casa sería distinto. Preparándose emocionalmente, pero recibiéndolo con emoción una vez se encontraron y se abrazaron un largo rato.
-¿Qué haces aquí?, pensé que nos veríamos hasta que llegara a casa. Dijo él un poco sorprendido, alzando a la niña
-Sarah me llamo contándome lo que paso y no pude resistirme a saber cómo estabas así que me adelante y vine
-Bueno…estoy bien, solo al pobre de Ringo lo golpearon, aunque tampoco fue nada
-¿No te molesta verme aquí?
-Para nada Mía, de hecho me alegra ver una cara conocida después de estar entre tanta gente extraña

Mas sorprendida ella, por lo bien que tomo Paul su recibimiento, juntos se fueron de vuelta a casa, donde ya el desayuno estaba listo. Isabelle no paraba de contarle a su papá todo lo que había hecho en su ausencia, mientras Mía solo se dedicaba  a observarlo y recordar la promesa que había roto igualmente en su ausencia. Esperando que no se diera cuenta aun y mucho menos cuando se quedaron solos en la habitación.

-Te extrañe, espero que tu también lo hayas hecho. Dijo Paul muy cerca de ella, en un intento de darle una muestra de cariño
-Si, también te extrañe
-Lástima que me tendré que ir pronto más tiempo
-No te preocupes, tengo que ir a una firma de libros en Manchester, Isabelle se quedara porque no puede por el colegio
-¿Con quién la dejaras?
-Con Sarah
-¿Y vas a ir sola?
-Pues…..en realidad alguien me va a acompañar
-¿De verdad?, ¿Quién es?
-Thomas

No muy feliz de escuchar el nombre de Thomas. Paul trato de no hacer una mueca de fastidio, apartándose bruscamente. Eso ahora era una mala señal de lo que sería su estancia corta en Londres. Ojala hubiera un momento de paz con Mía, pero nunca lo ha habido y es poco probable que lo haya alguna vez…

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Nerviosa por no saber cómo decirle a Ringo sobre lo que ocurría. Victoria se quedo despierta toda la noche, repasando miles de frases, excusas y hasta disculpas, si llegaban a hacer falta. Se sentía mal y se sentía como una tonta, pero verlo venir hacia ella, después de días de no verse, la tranquilizo un poco, dejando que se acomodara primero, pero teniendo que detenerlo luego de decir que estaba cansado.

-Necesito decirte algo. Dijo en medio de un susurro, roja de la vergüenza
-¿Qué pasa?
-No, sabes, mejor ve a dormir
-No. ¿Qué pasa Vicky?
-Vete a dormir Ringo, en serio

Su inseguridad había vuelto y mas ansiosa que antes, se fue caminando a un lago cercano y solitario, donde el frio era más evidente pero el calor ya empezaba a sentirse y el cielo azul a hacerse notar. Tarde o temprano Ringo tendría que darse cuenta. ¿Pero ahora era el momento adecuado?. Estaba en medio de una gira, con un disco por salir, así que no quizás no le parecía el momento adecuado, pero al mismo tiempo si lo era y confundida, escondió el rostro entre las piernas un largo rato, escuchando solamente el cantar de los pájaros. Yendo hacia un teléfono público que se encontró en el camino, para quizás con una llamada aclarar sus ideas o desahogarse…

-Layla. Soy Victoria
-Vicky, que bueno que llamas, estaba pensando en ti
-Tengo algo importante que contarte
-¿Si?, entonces dilo, ya me tienes intriga…
-Estoy embarazada. Dijo rápidamente, interrumpiendo a su amiga de golpe
-¿Cómo?
-Sí, estoy embarazada de Ringo y no sé cómo decírselo
-Pues solo diciéndoselo, se va a poner muy feliz
-¿Tú crees?
-Por supuesto, cree en mí
-¿Y si no?
-Se va a alegrar Vicky, estoy segura. Gracias por contármelo, estoy muy feliz…

Pero la alegría de su amiga, la ignoro más de lo debido, porque despidiéndose rápidamente, emprendió su camino de vuelta a casa corriendo, encontrándose con Ringo ya despierto que pareció que estaba buscándola por todas partes, ya que se alegro mucho de verla. Sin embargo, la alegría de el por verla también fue lo de menos para ella, porque como si quisiera gritarle al mundo sobre su embarazo, escupió las palabras….
-Estoy embarazada Richard
-¿Qué?, ¿en serio?. Pregunto casi en shock
-Sí. Contesto ella tímidamente, viendo el suelo

Ringo al darse cuenta que ella parecía estar apenada, se emociono todavía más, abrazándola con fuerza, mientras le daba besos por todo su rostro. Iba a ser padre y eso era una gran noticia. Confirmándole a Victoria su reacción, como una aceptación generosa de su parte, que la tranquilizaba y alegraba al igual que a él.

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Temblando, completamente eufórica y casi llorando, fue como recibió Regina a John en Kenwood. Horas antes había consumido LSD y ahora estaba teniendo un mal viaje, del que solo había oído un poco y ahora experimentaba mucho. La casa seguía igual, que el día en que Sarah fue, pero para John, las cortinas cerradas o casa demasiado oscura, fue lo de menos, porque al verla entro en pánico también, teniendo que calmarla con lo que fuera que se le ocurriera. El nunca había experimentando un mal viaje, pero igual sabía que era algo muy malo y lo que menos quería era que Regina se hiciera daño. Encerrándola en el cuarto junto a él cuando la logro dominar y calmar. Acostándola en la cama, al mismo tiempo en que ella sollozaba y él le decía cosas en el oído.

-Ya, ya estoy aquí. Todo estará bien
-John….no me dejes. Dijo ella todavía llorando. Abrazándolo cada vez más fuerte
-No lo hare, te lo prometo
-Haz que pare, por favor
-No puedo, pero ya terminara

Recordando que habian tabletas de acido en la gaveta de su mesa de noche, pensó en unírsele a su novia, sacando una de la pequeña bolsa, de donde su contenido ya se acababa. Consumir LSD aun no era costumbre, pero le comenzaba a gustar y si Regina estaba en un mal vieja, para él lo mejor sería unírsele de alguna forma, para no sentirse tan solo o preocuparse tanto….

-John, ¿Dónde estás?
-Aquí estoy, quédate donde estas. Contesto con voz pastosa, volviendo a acostarse a su lado
-Prometiste no dejarme
-No lo he hecho, he estado aquí siempre

Sintiéndose mejor, Regina se incorporo para besarlo lentamente, con los efectos del acido empezando a afectar el sistema de John. Estar con ella era como estar a veces en una montaña rusa. Nunca antes después de una gira, llegaba a casa y pasaba entre esa clase de cosas. Era como si algo nuevo comenzara para él y también para Regina, que aunque el mal viaje le seguía afectando, John era la única luz que podía ver y lo único bueno que estaba cerca suyo. Sintiendo como él le seguía el juego y de la manera más lenta en su vida, comenzaron a hacer el amor, con el sol oculto tras los pedazos de tela que estaban sobre las ventanas y luego con el sol oculto ya de verdad. Cuando el viaje de ambos ya había pasado  y estaban mejor….

-Te amo John
-Yo también te amo Regina
-Jamás me había acostado con alguien entre un mal viaje
-Yo tampoco, creo que se acercan cosas nuevas, ¿no crees?
-Sí. ¿Y con la banda también?
-Con la banda estoy más seguro aun

Pero no solo ellos o la banda cambiaria. Porque afuera todo estaba también entre un cambio, que los haría cambiar aun mas y evolucionar en su relación y como artistas…

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Inesperadamente, las heridas de Sarah se estaba sanando más rápido de lo que todos creían, incluso su brazo estaba mucho mejor y dentro de poco le quitarían el yeso. George la había encontrado radiante en su regreso de la ciudad, leyendo una revista en el comedor. Al escucharlo entrar, se levanto de un salto, recibiéndolo con un grito de emoción que retumbo en todo el lugar y lo hizo reír. La chica lo había extrañado tanto, que todavía días después de su regreso, ella lo recibía emocionada y lo obligaba a estar cerca de ella siempre. No obstante, esa tarde, no había llegado solo, porque habian unas personas esperándola afuera en el garaje. Personas que él se había encontrado en el camino y que en realidad eran unas fans suyas. Sin embargo, las fans no habian ido en busca de un autógrafo, si no que habian ido por algo diferente, que lo sorprendió pero alegro en el acto…

-¿Quiénes son?. Pregunto Sarah contrariada, luego de escucharlo decir que lo que pasaba
-Son unas chicas, te buscan
-Oh George, eso debe de ser una trampa, seguro quieren terminar de matarme
-No seas paranoica cariño y ven conmigo

Escondida detrás de George, Sarah salió afuera, donde un grupo de chicas la esperaban con un ramo de flores, cartas y regalos. Eran las mismas que la habian golpeado en el callejón y viéndolas otra vez de frente, no evito asustarse al reconocerlas. Escondiéndose más, mientras George la calmaba y ellas preferían quedarse donde estaban…

-Salgan o llamare a la policía, no quiero verlas aquí. Dijo Sarah bastante asustada detrás de George
-¿Cariño que pasa?, ¿son ellas las que te golpearon?. Pregunto el confundido, observando a las chicas con el ceño fruncido
-Sí, son ellas. Contesto con los ojos llorosos, aferrándose en su camisa

Las chicas al ver a Sarah muy afectada, se colmaron de valor para hablar por primera vez y calmarla. Haciendo notar más los obsequios que traían y deseando que George no las corriera por la mala cara que tenia.

 -De hecho venimos a disculparnos. Dijo una, dando unos pasos adelante
-Es verdad, por eso traemos todo esto y queremos pedirle una disculpa. Dijo la que estaba a la par y traía el ramo
-Bueno pasen entonces. Replico George más tranquilo, señalándoles la puerta principal

Sarah negaba con la cabeza y le rogaba a George con la mirada que las echara de la propiedad. Pero el veía esa visita con buenas intenciones y el sol era tan fuerte afuera, que quiso ser amable en invitarlas a pasar. Sarah bastante tímida y con miedo, se sentó en frente de todas, que le dedicaban una sonrisa y buscaban más valor para hablarle.

-Y bien. ¿Tienen algo que decirle a Sarah?. Pregunto George impaciente, evitando un silencio incomodo
-Queremos que nos disculpes. Dijo la que parecía ser la líder. –Actuamos de manera muy estúpida, solo estábamos celosas y ahora vemos que lo que hicimos estuvo bastante mal y nos arrepentimos-
-Te trajimos estos obsequios, quizás no te gusten pero solo queríamos demostrar nuestro arrepentimiento con algo así. Dijo otra, señalando los pequeños regalos que ahora estaban sobre la mesa del centro y que las separaba
-Gracias. Contesto Sarah con una media sonrisa, ya más confiada que antes
-¿Eso quiere decir que nos disculpas?
-Sí, mi mamá me crio diciendo que el rencor y odio eran buenos

Feliz por lo bien que había salido la reunión, George acepto darles un autógrafo al final y tomarse unas cuantas fotos con todas. Al mismo tiempo en que Sarah les agradecía los obsequios y ponía las flores en agua. Las chicas eran solo unas niñas de 15 y 16 años. Ella era mayor y más madura, por lo que perdonarlas fue lo adecuado y George se sintió tan orgulloso de ella y de las fans, que hasta las invito a quedarse a tomar el té. Donde Sarah se dedico a hornear unos pastelillos. Hasta que se fueron un par de horas más tarde y quedaron solos otra vez.

-Hiciste bien en perdonarlas
-Lo sé, no resultaron ser tan malas y me regalaron un perfume Chanel. Así que de verdad están arrepentidas
-Te falta mi regalo
-¿Ah sí?, ¿y cuál es Señor Harrison?
El regalo, resulto ser el mejor que le daba todos los días: un beso. Dejándola prendada y con una sonrisa tonta en el rostro, que la alegro muchísimo y levanto su ánimo de golpe. Los días perfectos existían y ese era uno; uno en que se enamoro más de George y se sintió la chica más afortunada del mundo…

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Todos estaban tan bien y felices, que Mía al ser la única desdichada, estallo en llanto una vez estuvo sola en su baño. Dejando brotar toda su tristeza por medio de grandes lagrimas y sollozos. No solo su matrimonio era un desastre, si no que su carrera como escritora, parecía estar teniendo el mismo destino que el de fotógrafa, ya que el rumor de que su libro influenciaba a los lectores consumir LSD, ya no solo era un rumor, si no que un escándalo y ella ni siquiera había probado el LSD para llegar a eso. Paul se sentía mal por ella, había tratado de calmar lo que se decía en una entrevista de radio en la que participo ese día, pero nada había funcionado  y le había hablado tan poco a ella desde su regreso, que solo se limitaba a escucharla llorar al otro lado de la puerta. Con ganas de entrar y consolarla, pero al mismo tiempo de rendirse e irse. Sin embargo, esto no fue preciso, porque la chica salió antes de que el tomara una decisión, sintiéndose ofendida al darse cuenta de que el la estaba prácticamente espiando.

-¿Qué hacías detrás de la puerta?
-Nada. Contesto nervioso, evitando mirarla a los ojos
-¿Me vigilabas acaso?
-No, para nada. Solo estaba preocupado porque te escuche llorar

No creyéndole demasiado, paso a su lado sin mirarlo ni un segundo. Comenzando a vestirse de inmediato, ganándose las miradas de él, que no eran lujuriosas por estarla viendo desnuda y con el cabello mojado por la recién ducha que se había dado, si no que seguían siendo de preocupación, porque no quería seguir más molesto con ella, ni quería que ella se sintiera mal.

-Tú sabes que yo te apoyo, para eso estamos casados, ¿no?
-No me importa lo que digas Paul
-Si quieres ir a Manchester con Thomas, ve con él. No me interesa, mientras seas feliz. Dijo un poco desesperado, sacando el tema otra vez
-Gracias. Se limito a contestar ella, secamente
-¿Quieres salir a cenar?

Salir a cenar, no era tan mala idea y aceptando la invitación con tono agradable. Se puso uno de sus vestidos nuevos, que él no había visto todavía. Como era usual, irían a algún restaurante alejado del centro, que fuera lo bastante privado para estar de verdad solos y ambos conociendo uno, se dirigieron a él en el Aston Martin, escuchando música apenas llegaron, que era lo que más les gustaba del lugar.

-¿Quieres bailar?. Propuso Paul en medio de la comida, luego de que empezara a sonar una canción que a ambos les gustaba
-Sí, ¿Por qué?

La pista de baile estaba vacía, pero las luces y la música no los hacían sentirse solos y mirándose a los ojos, dejando sus problemas de lado, por fin…

-Recuerdo que cuando escuche esa canción, estábamos en un pub de Liverpool y tú la cantabas pasada de tragos en la mesa. Comento Paul en medio de una risotada
-Y tú casi me besas. Replico ella sonrojada, recordad ese momento
-Fue por accidente, también estaba ebrio

La canción era Runaway de Del Shannon y era la canción favorita de Mía, siendo esta la razón del porque también la había invitado a bailar. Mía, algo igual que esa noche, empezó a cantar la canción en voz alta. Era la canción de ambos, la canción que siempre había definido lo que tuvieron alguna vez y por primera vez en medio de un pub y de la canción, Paul le pudo robar un beso sin una bofetada. Esa relación de amor y odio entre ambos podía ser eterna, pero cuando había amor las cosas mejoraban y se sentían mejor. A pesar de que ahora su futuro fuera bastante incierto….