viernes, 1 de noviembre de 2013

Capitulo 84


Cansada de escuchar lo mismo, primero muy profundo en sus sueños y ahora en sus despertares, Mía corrió al teléfono que sonaba sin cesar. Eran las 4 am y le parecía extraño que alguien llamara a esas horas, sobre todo al escuchar la voz de su hermana, que parecía estar alterada. Preocupada, respiro profundo tratando de no imaginar que algo muy malo hubiese ocurrido. Todo estaba bastante bien como para arruinarlo con una mala noticia, aunque fue precisamente esto lo que recibió después de un corto saludo…

-Los chicos….casi los matan. Escucho que decía Sarah entre balbuceos
-¿Cómo?, ¿Qué paso?. Pregunto en un grito, agarrándose fuerte de la mesa que tenía en frente
-En Filipinas, algo ocurrió con la primera dama y los corrieron a punta de golpes
-¿Y cómo están?, ¿salió alguien herido?, ¿Dónde están ahora?
-Vienen de camino, George me llamo desde el aeropuerto de la India, no quería que me enterara por medio de la prensa
-Demonios, creo que iré a buscar a Paul, necesito saber cómo esta

El vuelo llegaría muy temprano esa mañana, por lo que se alisto y levanto a Isabelle para ir con ella al aeropuerto, donde ya estaban los chicos dando una entrevista y hablando sobre el incidente. Parecían estar bien, pero a Mía siempre le dolía que Paul si hubiera visto en peligro. A pesar de que no se le viera ninguna herida o se le viera mal anímicamente. Sin embargo, Paul siempre sonreía en frente de la prensa y ella sabía que en casa sería distinto. Preparándose emocionalmente, pero recibiéndolo con emoción una vez se encontraron y se abrazaron un largo rato.
-¿Qué haces aquí?, pensé que nos veríamos hasta que llegara a casa. Dijo él un poco sorprendido, alzando a la niña
-Sarah me llamo contándome lo que paso y no pude resistirme a saber cómo estabas así que me adelante y vine
-Bueno…estoy bien, solo al pobre de Ringo lo golpearon, aunque tampoco fue nada
-¿No te molesta verme aquí?
-Para nada Mía, de hecho me alegra ver una cara conocida después de estar entre tanta gente extraña

Mas sorprendida ella, por lo bien que tomo Paul su recibimiento, juntos se fueron de vuelta a casa, donde ya el desayuno estaba listo. Isabelle no paraba de contarle a su papá todo lo que había hecho en su ausencia, mientras Mía solo se dedicaba  a observarlo y recordar la promesa que había roto igualmente en su ausencia. Esperando que no se diera cuenta aun y mucho menos cuando se quedaron solos en la habitación.

-Te extrañe, espero que tu también lo hayas hecho. Dijo Paul muy cerca de ella, en un intento de darle una muestra de cariño
-Si, también te extrañe
-Lástima que me tendré que ir pronto más tiempo
-No te preocupes, tengo que ir a una firma de libros en Manchester, Isabelle se quedara porque no puede por el colegio
-¿Con quién la dejaras?
-Con Sarah
-¿Y vas a ir sola?
-Pues…..en realidad alguien me va a acompañar
-¿De verdad?, ¿Quién es?
-Thomas

No muy feliz de escuchar el nombre de Thomas. Paul trato de no hacer una mueca de fastidio, apartándose bruscamente. Eso ahora era una mala señal de lo que sería su estancia corta en Londres. Ojala hubiera un momento de paz con Mía, pero nunca lo ha habido y es poco probable que lo haya alguna vez…

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Nerviosa por no saber cómo decirle a Ringo sobre lo que ocurría. Victoria se quedo despierta toda la noche, repasando miles de frases, excusas y hasta disculpas, si llegaban a hacer falta. Se sentía mal y se sentía como una tonta, pero verlo venir hacia ella, después de días de no verse, la tranquilizo un poco, dejando que se acomodara primero, pero teniendo que detenerlo luego de decir que estaba cansado.

-Necesito decirte algo. Dijo en medio de un susurro, roja de la vergüenza
-¿Qué pasa?
-No, sabes, mejor ve a dormir
-No. ¿Qué pasa Vicky?
-Vete a dormir Ringo, en serio

Su inseguridad había vuelto y mas ansiosa que antes, se fue caminando a un lago cercano y solitario, donde el frio era más evidente pero el calor ya empezaba a sentirse y el cielo azul a hacerse notar. Tarde o temprano Ringo tendría que darse cuenta. ¿Pero ahora era el momento adecuado?. Estaba en medio de una gira, con un disco por salir, así que no quizás no le parecía el momento adecuado, pero al mismo tiempo si lo era y confundida, escondió el rostro entre las piernas un largo rato, escuchando solamente el cantar de los pájaros. Yendo hacia un teléfono público que se encontró en el camino, para quizás con una llamada aclarar sus ideas o desahogarse…

-Layla. Soy Victoria
-Vicky, que bueno que llamas, estaba pensando en ti
-Tengo algo importante que contarte
-¿Si?, entonces dilo, ya me tienes intriga…
-Estoy embarazada. Dijo rápidamente, interrumpiendo a su amiga de golpe
-¿Cómo?
-Sí, estoy embarazada de Ringo y no sé cómo decírselo
-Pues solo diciéndoselo, se va a poner muy feliz
-¿Tú crees?
-Por supuesto, cree en mí
-¿Y si no?
-Se va a alegrar Vicky, estoy segura. Gracias por contármelo, estoy muy feliz…

Pero la alegría de su amiga, la ignoro más de lo debido, porque despidiéndose rápidamente, emprendió su camino de vuelta a casa corriendo, encontrándose con Ringo ya despierto que pareció que estaba buscándola por todas partes, ya que se alegro mucho de verla. Sin embargo, la alegría de el por verla también fue lo de menos para ella, porque como si quisiera gritarle al mundo sobre su embarazo, escupió las palabras….
-Estoy embarazada Richard
-¿Qué?, ¿en serio?. Pregunto casi en shock
-Sí. Contesto ella tímidamente, viendo el suelo

Ringo al darse cuenta que ella parecía estar apenada, se emociono todavía más, abrazándola con fuerza, mientras le daba besos por todo su rostro. Iba a ser padre y eso era una gran noticia. Confirmándole a Victoria su reacción, como una aceptación generosa de su parte, que la tranquilizaba y alegraba al igual que a él.

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Temblando, completamente eufórica y casi llorando, fue como recibió Regina a John en Kenwood. Horas antes había consumido LSD y ahora estaba teniendo un mal viaje, del que solo había oído un poco y ahora experimentaba mucho. La casa seguía igual, que el día en que Sarah fue, pero para John, las cortinas cerradas o casa demasiado oscura, fue lo de menos, porque al verla entro en pánico también, teniendo que calmarla con lo que fuera que se le ocurriera. El nunca había experimentando un mal viaje, pero igual sabía que era algo muy malo y lo que menos quería era que Regina se hiciera daño. Encerrándola en el cuarto junto a él cuando la logro dominar y calmar. Acostándola en la cama, al mismo tiempo en que ella sollozaba y él le decía cosas en el oído.

-Ya, ya estoy aquí. Todo estará bien
-John….no me dejes. Dijo ella todavía llorando. Abrazándolo cada vez más fuerte
-No lo hare, te lo prometo
-Haz que pare, por favor
-No puedo, pero ya terminara

Recordando que habian tabletas de acido en la gaveta de su mesa de noche, pensó en unírsele a su novia, sacando una de la pequeña bolsa, de donde su contenido ya se acababa. Consumir LSD aun no era costumbre, pero le comenzaba a gustar y si Regina estaba en un mal vieja, para él lo mejor sería unírsele de alguna forma, para no sentirse tan solo o preocuparse tanto….

-John, ¿Dónde estás?
-Aquí estoy, quédate donde estas. Contesto con voz pastosa, volviendo a acostarse a su lado
-Prometiste no dejarme
-No lo he hecho, he estado aquí siempre

Sintiéndose mejor, Regina se incorporo para besarlo lentamente, con los efectos del acido empezando a afectar el sistema de John. Estar con ella era como estar a veces en una montaña rusa. Nunca antes después de una gira, llegaba a casa y pasaba entre esa clase de cosas. Era como si algo nuevo comenzara para él y también para Regina, que aunque el mal viaje le seguía afectando, John era la única luz que podía ver y lo único bueno que estaba cerca suyo. Sintiendo como él le seguía el juego y de la manera más lenta en su vida, comenzaron a hacer el amor, con el sol oculto tras los pedazos de tela que estaban sobre las ventanas y luego con el sol oculto ya de verdad. Cuando el viaje de ambos ya había pasado  y estaban mejor….

-Te amo John
-Yo también te amo Regina
-Jamás me había acostado con alguien entre un mal viaje
-Yo tampoco, creo que se acercan cosas nuevas, ¿no crees?
-Sí. ¿Y con la banda también?
-Con la banda estoy más seguro aun

Pero no solo ellos o la banda cambiaria. Porque afuera todo estaba también entre un cambio, que los haría cambiar aun mas y evolucionar en su relación y como artistas…

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Inesperadamente, las heridas de Sarah se estaba sanando más rápido de lo que todos creían, incluso su brazo estaba mucho mejor y dentro de poco le quitarían el yeso. George la había encontrado radiante en su regreso de la ciudad, leyendo una revista en el comedor. Al escucharlo entrar, se levanto de un salto, recibiéndolo con un grito de emoción que retumbo en todo el lugar y lo hizo reír. La chica lo había extrañado tanto, que todavía días después de su regreso, ella lo recibía emocionada y lo obligaba a estar cerca de ella siempre. No obstante, esa tarde, no había llegado solo, porque habian unas personas esperándola afuera en el garaje. Personas que él se había encontrado en el camino y que en realidad eran unas fans suyas. Sin embargo, las fans no habian ido en busca de un autógrafo, si no que habian ido por algo diferente, que lo sorprendió pero alegro en el acto…

-¿Quiénes son?. Pregunto Sarah contrariada, luego de escucharlo decir que lo que pasaba
-Son unas chicas, te buscan
-Oh George, eso debe de ser una trampa, seguro quieren terminar de matarme
-No seas paranoica cariño y ven conmigo

Escondida detrás de George, Sarah salió afuera, donde un grupo de chicas la esperaban con un ramo de flores, cartas y regalos. Eran las mismas que la habian golpeado en el callejón y viéndolas otra vez de frente, no evito asustarse al reconocerlas. Escondiéndose más, mientras George la calmaba y ellas preferían quedarse donde estaban…

-Salgan o llamare a la policía, no quiero verlas aquí. Dijo Sarah bastante asustada detrás de George
-¿Cariño que pasa?, ¿son ellas las que te golpearon?. Pregunto el confundido, observando a las chicas con el ceño fruncido
-Sí, son ellas. Contesto con los ojos llorosos, aferrándose en su camisa

Las chicas al ver a Sarah muy afectada, se colmaron de valor para hablar por primera vez y calmarla. Haciendo notar más los obsequios que traían y deseando que George no las corriera por la mala cara que tenia.

 -De hecho venimos a disculparnos. Dijo una, dando unos pasos adelante
-Es verdad, por eso traemos todo esto y queremos pedirle una disculpa. Dijo la que estaba a la par y traía el ramo
-Bueno pasen entonces. Replico George más tranquilo, señalándoles la puerta principal

Sarah negaba con la cabeza y le rogaba a George con la mirada que las echara de la propiedad. Pero el veía esa visita con buenas intenciones y el sol era tan fuerte afuera, que quiso ser amable en invitarlas a pasar. Sarah bastante tímida y con miedo, se sentó en frente de todas, que le dedicaban una sonrisa y buscaban más valor para hablarle.

-Y bien. ¿Tienen algo que decirle a Sarah?. Pregunto George impaciente, evitando un silencio incomodo
-Queremos que nos disculpes. Dijo la que parecía ser la líder. –Actuamos de manera muy estúpida, solo estábamos celosas y ahora vemos que lo que hicimos estuvo bastante mal y nos arrepentimos-
-Te trajimos estos obsequios, quizás no te gusten pero solo queríamos demostrar nuestro arrepentimiento con algo así. Dijo otra, señalando los pequeños regalos que ahora estaban sobre la mesa del centro y que las separaba
-Gracias. Contesto Sarah con una media sonrisa, ya más confiada que antes
-¿Eso quiere decir que nos disculpas?
-Sí, mi mamá me crio diciendo que el rencor y odio eran buenos

Feliz por lo bien que había salido la reunión, George acepto darles un autógrafo al final y tomarse unas cuantas fotos con todas. Al mismo tiempo en que Sarah les agradecía los obsequios y ponía las flores en agua. Las chicas eran solo unas niñas de 15 y 16 años. Ella era mayor y más madura, por lo que perdonarlas fue lo adecuado y George se sintió tan orgulloso de ella y de las fans, que hasta las invito a quedarse a tomar el té. Donde Sarah se dedico a hornear unos pastelillos. Hasta que se fueron un par de horas más tarde y quedaron solos otra vez.

-Hiciste bien en perdonarlas
-Lo sé, no resultaron ser tan malas y me regalaron un perfume Chanel. Así que de verdad están arrepentidas
-Te falta mi regalo
-¿Ah sí?, ¿y cuál es Señor Harrison?
El regalo, resulto ser el mejor que le daba todos los días: un beso. Dejándola prendada y con una sonrisa tonta en el rostro, que la alegro muchísimo y levanto su ánimo de golpe. Los días perfectos existían y ese era uno; uno en que se enamoro más de George y se sintió la chica más afortunada del mundo…

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Todos estaban tan bien y felices, que Mía al ser la única desdichada, estallo en llanto una vez estuvo sola en su baño. Dejando brotar toda su tristeza por medio de grandes lagrimas y sollozos. No solo su matrimonio era un desastre, si no que su carrera como escritora, parecía estar teniendo el mismo destino que el de fotógrafa, ya que el rumor de que su libro influenciaba a los lectores consumir LSD, ya no solo era un rumor, si no que un escándalo y ella ni siquiera había probado el LSD para llegar a eso. Paul se sentía mal por ella, había tratado de calmar lo que se decía en una entrevista de radio en la que participo ese día, pero nada había funcionado  y le había hablado tan poco a ella desde su regreso, que solo se limitaba a escucharla llorar al otro lado de la puerta. Con ganas de entrar y consolarla, pero al mismo tiempo de rendirse e irse. Sin embargo, esto no fue preciso, porque la chica salió antes de que el tomara una decisión, sintiéndose ofendida al darse cuenta de que el la estaba prácticamente espiando.

-¿Qué hacías detrás de la puerta?
-Nada. Contesto nervioso, evitando mirarla a los ojos
-¿Me vigilabas acaso?
-No, para nada. Solo estaba preocupado porque te escuche llorar

No creyéndole demasiado, paso a su lado sin mirarlo ni un segundo. Comenzando a vestirse de inmediato, ganándose las miradas de él, que no eran lujuriosas por estarla viendo desnuda y con el cabello mojado por la recién ducha que se había dado, si no que seguían siendo de preocupación, porque no quería seguir más molesto con ella, ni quería que ella se sintiera mal.

-Tú sabes que yo te apoyo, para eso estamos casados, ¿no?
-No me importa lo que digas Paul
-Si quieres ir a Manchester con Thomas, ve con él. No me interesa, mientras seas feliz. Dijo un poco desesperado, sacando el tema otra vez
-Gracias. Se limito a contestar ella, secamente
-¿Quieres salir a cenar?

Salir a cenar, no era tan mala idea y aceptando la invitación con tono agradable. Se puso uno de sus vestidos nuevos, que él no había visto todavía. Como era usual, irían a algún restaurante alejado del centro, que fuera lo bastante privado para estar de verdad solos y ambos conociendo uno, se dirigieron a él en el Aston Martin, escuchando música apenas llegaron, que era lo que más les gustaba del lugar.

-¿Quieres bailar?. Propuso Paul en medio de la comida, luego de que empezara a sonar una canción que a ambos les gustaba
-Sí, ¿Por qué?

La pista de baile estaba vacía, pero las luces y la música no los hacían sentirse solos y mirándose a los ojos, dejando sus problemas de lado, por fin…

-Recuerdo que cuando escuche esa canción, estábamos en un pub de Liverpool y tú la cantabas pasada de tragos en la mesa. Comento Paul en medio de una risotada
-Y tú casi me besas. Replico ella sonrojada, recordad ese momento
-Fue por accidente, también estaba ebrio

La canción era Runaway de Del Shannon y era la canción favorita de Mía, siendo esta la razón del porque también la había invitado a bailar. Mía, algo igual que esa noche, empezó a cantar la canción en voz alta. Era la canción de ambos, la canción que siempre había definido lo que tuvieron alguna vez y por primera vez en medio de un pub y de la canción, Paul le pudo robar un beso sin una bofetada. Esa relación de amor y odio entre ambos podía ser eterna, pero cuando había amor las cosas mejoraban y se sentían mejor. A pesar de que ahora su futuro fuera bastante incierto….

martes, 29 de octubre de 2013

Capitulo 83


Máxima seguridad, protesta, otro idioma, más chicas gritonas. Eso era lo que les venía reparando a Los Beatles en Japón, donde casi no se podían ni mover y había mucho descontento entre los civiles por su actuación en el Budokan. Extrañaban Londres, porque realmente las cosas ya se estaban comenzando a complicar, pero debían seguir, era la obligación de cada uno no darse por vencido y encerrados en uno de los cuartos de hotel, se sentaron a fumar un cigarrillo después de hablar por teléfono. Ya era tarde, dentro de poco tendrían que estar ya en el escenario dando su actuación y eso los estaba poniendo nerviosos. Tanto que prefirieron contestar cartas o hablar en voz baja con quien estuviera a la par.

“Querido John”, decía en el comienzo de la carta que acababa de abrir el chico. “He estado esperando este momento para decirte que a pesar de habernos separados desde hace un tiempo, aun sigo recibiendo noticias tuyas, algunas agradables, otras no tanto, es como si algo no quisiera que te dejara ir del todo y ahora que me voy a casar otra vez, quiero cerrar esa etapa de mi vida contigo, diciéndote que siempre en el fondo te voy amar y recordar con mucho cariño, no porque eres el padre de mi hijo, si no porque también uno de los amores de mi vida”. La carta seguía y seguía y John al darse cuenta de que se trataba de Cynthia, la leyó dos veces, sorprendiéndose por la noticia de que se casaría con Daniel, molestándose por  la historia de su ex novia en Liverpool y agradándole el hecho de que por quizás por última vez ella se comunicaba por última vez. Sin embargo, el momento de silencio y pensamiento, se vio interrumpido por la voz de Ringo que por primera vez comentaba todo lo que lo estaba presionando y preocupando en esos instantes.

-Es extraño, Victoria parecía no estar bien cuando la llame y yo estoy aquí en este maldito país, encerrado porque afuera hay un millón de policías que nos siguen hasta al baño
-Pronto volveremos, solo nos queda Filipinas y el descanso en la India. Dijo George más tranquilo, esperando que él se consolara con ello
-No sé qué le pasa, parece que está enferma, no se escuchaba bien, ojala pudiera irme a Londres en estos momentos
-¿Y no te dijo que tiene?. Pregunto Paul extrañado y también preocupado
-No, está muy rara

No obstante, la vida personal tuvo que ponerse de lado otra vez, porque la hora de ir al Budokan había llegado y un auto los esperaba afuera con Neil, Mal y Brian. En la calle se podían ver fans, pero no eran tan intensas como las de América o Gran Bretaña, por lo que ellas no les era problema. 

-El lugar estará lleno, den lo mejor de ustedes y así saldremos de aquí lo más rápido posible. Les dijo Neil, mientras veían por la ventanilla
-Bien, hoy puede que nos maten, pero tranquilos, si lo hacen, quedaremos como mártires y seremos famosos toda la eternidad. Comento John con una sonrisa sínica que los hizo reír a todos

Se quedarían una hora en los vestidores y luego saldrían. Ya los fans estaban en sus lugares esperándolos y conforme pasaba el tiempo, los llamaban cada vez más fuerte. La emoción de los presentes provoco que todo lo malo desapareciera unos minutos, los mismos en que ellos solo se concentraron en las canciones y acordes correctos para terminar con éxito…
-¿Ya nos podremos ir?. Pregunto Ringo emocionado como un niño cuando va de paseo
-Sí, temprano en la mañana partiremos a Filipinas. Contesto Neil, también feliz de salir de Japón
-Solo espero que no sea igual o peor que aquí…

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Al no estar John en casa, Regina aprovecho para de nuevo comenzar con una de sus máximas aficiones: la brujería. Eso era un secreto, ni siquiera John lo sabía y por eso ya tenía tiempo de no hacer nada de ello.

Todas las cortinas de la casa se encontrabas cerradas, el lugar solo estaba alumbrado por unas cuantas velas y vestida totalmente de negro, la chica miro unos segundos una fotografía de Aleister Crowley que tenía en frente, para comenzar con sus rituales. No eran demasiado complicados, o por lo menos no para ella que los realizaba desde la adolescencia. También de manera extraña, los presentimientos malos se volvían más fuertes cuando se encontraba en esa situación. Esta vez en uno de ellos John estaba involucrado y por eso no muy concentrada, puso las manos en su rostro, quitándolas al escuchar un ruido en el pasillo próximo y parándose del suelo, al escuchar una voz un tanto conocida….

-Regina, ¿estás aquí?

Se trataba de Sarah, la chica estaba segura que era ella y nerviosa, apago todas las velas, saliendo de la estancia para encontrarse con ella y sacarla de la casa. Si descubría lo que estaba hacían, tendría problemas, aunque al final eso no le importaba demasiado.
-Sarah, ¿Cómo estás?, ¿Qué haces aquí?
-Estoy bien, solo vine a recoger una ropa de Julian que le va a servir para algo. Contesto insegura, sospechando que algo raro sucedía
-¿La dejo aquí?
-Sí, cuando se mudo
-Bien, espérame aquí, ¿sí?

Sospechando aun más al ver a Regina un poco nerviosa, espero que la chica subiera las escaleras y desapareciera, para averiguar que ocurría. No acostumbraba hacer ese tipo de cosas, pero la casa estaba muy oscura y sentía que algo no muy bueno ocurría. Por momentos se arrepentía de haber aceptado hacerle el favor a Cynthia de recoger el traje formal de su hijo, sin embargo, unas luces pequeñas empezaron a hacerle compañía pronto, al entrar a una estancia y ver un circulo hecho de velas encendidas, con algunas cosas en su interior. Ahora la curiosidad le ganaba y sintiéndose mal por ello, quiso salir de allí, acercándose al círculo den vez de salir, donde descubrió algunos libros de brujería y líquidos extraños. Regina que no tardo demasiado en bajar, la encontró allí, poniéndose a la defensiva casi en el acto.

-¿Qué haces aquí?, te dije que te quedaras dónde estabas
-Lo siento, es solo que estaba muy oscuro y me preguntaba porque
-No es de tu incumbencia
-¿Me prestas el teléfono antes?
-Bien, pero solo cinco minutos

Finalmente confirmaba sus sospechas. Las mismas que empezó a tener cuando le escucho decir algunas cosas extrañas. Sin embargo, no llamaría a su hermana para contarle lo que recién había descubierto de la novia de John, si no que llamaría a George. En uno de los libros abiertos que había visto, Regina había escrito los nombres de los chicos para trabajar en sus malos presentimientos y descubrir que era lo que podía estar ocurriendo o podía ocurrir. Eso mismo era lo que había visto Sarah y necesitaba saber si él se encontraba bien, ya que ahora si se estaba comenzando a asustado. No obstante, el teléfono de la suite de George, solo sonaba porque nadie contestaba y después de tres intentos casi se rinde, ya que antes de colgar escucho su voz preguntando quien era…

-George, soy Sarah
-Cariño, ¿Cómo estás?. Acabo de llegar del concierto
-Que bien, pero escucha, ten cuidado, ¿sí?
-¿Por qué lo dices?
-Solo ten cuidado George, por favor

Regina que escuchaba la conversación no muy lejos, espero que la llamada finalizara, para confrontar a Sarah. Pero no de la manera en que se esperaba, si no de una totalmente diferente, que ninguna esperaba.

-No debiste llamarlo
-¿Por qué no?
-El estará bien, pero todo en general no creo
-¿Por qué lo dices Regina?
-Piénsalo, no te lo diré….Regresaran de Asia, pero no como esperamos

……………………………………………………………………

A la mañana siguiente, Cynthia, Daniel y Julian, llegaron a un registro civil de la ciudad, en compañía de Sarah, Mía y la niña. Después de aceptar su preposición, Cynthia quiso casarse de inmediato, no para simular su boda con John que fue similar, si no porque entre más pronto se casara, más segura se iba a sentir con respecto a esa decisión, además de que no tenía ganas de ceremonias y fiestas grandes, en las que al final solo amigos de él irían.

Las chicas estaban muy feliz por ella y se sentían todavía mas felices de haberle podido hacer compañía, por lo que mientras esperaban a que el abogado las hiciera pasar, Mía empezó a coquetear disimuladamente con quien sería el padrino, mientras Sarah y ella le arreglaban el vestido a Cyn. Sin embargo, ninguna de las dos pudo evitar captar lo que ocurría, riendo en el acto, por el descaro de la chica, que pronto se lo hicieron ver…

-¿Si te gusta tanto porque no le vas a hablar?
-¿Hablar?, estoy casada Sarah. Respondió incomoda, volviendo la cara de inmediato
-Recuerda que hoy es mi boda, no lo arruines. Dijo Cynthia en forma de sarcasmo
-Sí, es verdad, pobre de ti
-¿Pobre?, ¿Por qué?
-Esto de casarse no es tan divertido como parece, pero buena suerte, Daniel si es un buen hombre

En esos momentos, el abogado les aviso que ya podían pasar adelante. Acomodándose cada uno en silencio después de hacerlo. La madrina seria Mía así que por primera vez en su vida a Sarah le toco el papel de fotógrafa., mientras reina  por como su hermana le seguía coqueteando al chico. Julian era el encargado de los anillos e Isabelle llevaba una cesta llena de flores, idéntica a la que llevo el día de la boda de sus padres.

De nuevo estaba allí, en esas mismas circunstancias que años atrás, pero esta vez, Cynthia se sentía más feliz, con más ilusiones y seguridad. Nunca se había imaginado ese momento, no con alguien que llego a su vida de manera tan desprovista y que ahora la hacia la mujer más feliz del mundo. Daniel de alguna manera se sentía igual que ella, pero se notaba más tranquilo y lo demostró al decir sus votos sin trabarse. Al final la ceremonia salía mejor que todas a las que habian asistido antes, a pesar de que esta era en un cuarto cerrado sin adornos o arreglos florales caros y los anillos eran sencillos, a petición de ella que no quería nada demasiado valioso en su dedo.

-Te amo. Le dijo Daniel antes de besarla al final unos segundos

Cuando salieron, Mía les recordó que tenía en su casa un almuerzo en honor a ambos, donde todos estaban invitados. El jardín se prestaba para la ocasión al igual que el día soleado de verano. A Sarah no se le tardo de agradecer entre bromas, el haberlos presentado aquella vez en el pub y en la casa, siguieron hablando del tema, hasta finalizada la comida, donde hubo un brindis antes. Después se dispersaron un poco, al mismo tiempo en que Daniel aprovecho para estar en privado con su ahora esposa, no muy lejos de donde estaban todos…

-Te ves hermosa
-Gracias, tu también te ves muy guapo con ese traje
-Te vi nerviosa hace rato. ¿Por qué lo estabas?
-No lo sé, ya sabes que soy extraña
-Bueno, no estás sola entonces
-¿No te arrepientes de esto?
-Jamás me voy a arrepentir Cyn , jamás
-Yo tampoco, te lo prometo
-Yo igual

Parecía el final de un cuento de hadas, pero la verdad es que solamente era otra historia disfrazada de algo así. Porque aunque finalmente Cynthia había podido conseguir al amor de su vida y ser feliz, los recuerdos de su vida anterior nunca se irían, menos porque ahora la hacían feliz y la hacían lo que era ahora. Con su hijo y nuevo esposo, pero siempre con todo lo del pasado en su corazón….

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Ya en Filipinas, los chicos se alegraron por el cálido recibimiento, teniendo un poco de mala impresión por la ciudad e ignorando algunas cosas, incluyendo la invitación de la primera dama a un evento suyo que daría lugar a la mañana siguiente. Sin embargo, de esto no subieron los cuatro, si no que solamente Brian, por las reglas que tenían de no asistir a nada de la política. Pensó que rechazar la invitación o simplemente ignorarla, no traería problemas, pero al día siguiente cuando despertaron, las consecuencias de lo anterior vinieron con fuerza poco a poco, asustándolos también de la misma manera, al ver como los empleados del hotel los ignoraban. Primero a Ringo y después al resto. Teniendo todos que reunirse en una habitación para conversar sobre lo que pasaba.
-He llamado mil veces a que traigan mi desayuno pero nadie llega
-Yo también, pero escuche que parece que no hay nadie trabajando. Contesto George contrariado
-Seguro se les olvido, creo que deberíamos de ir cambiándonos de ropa para acelerar las cosas. Propuso Neil ya que aun estaban en pijama

Sin embargo, lo que sucedía no era que se les estaba olvidando llevarles el desayuno, si no que algo mas grande y grave  estaba detrás de eso y la respuesta se encontraba en el periódico que acababa de traer Brian, no permitiéndoles salir al ver que estaban a punto de hacerlo.

-Tenemos que irnos lo más pronto posible de aquí, vean esto. Dijo bastante pálido, pasándole el periódico a John

En la portada decía que Los Beatles habian dejado plantada a la primera dama y a un grupo de niños huérfanos. Parecía ser que esto había enfurecido a los civiles y también a los del gobierno y por esa razón los empleados del hotel los estaban ignorando. Asustados y ya no extrañados por las cosas raras que pasaban, siguieron los consejos anteriores de Neil y se pusieron lo primero que vieron en la maleta, alistando esta con rapidez para salir del hotel lo más pronto posible. Si la gente estaba tan molesta, era probable que los quisieran asesinar, así que no podían estar más tiempo allí. No obstante, la salida del hotel tampoco fue fácil, porque una vez estuvieron listos y salieron de sus habitaciones, se dieron cuenta que los elevadores estaban apagados y solo podían salir bajando las escaleras. Con tanta maleta, instrumentos y amplificadores, era complicado, pero la fuerza de todos juntos, logro que lo lograran al final entre estrecheces y nervios. Brian que iba delante de todos, se adelanto un poco mas para ver si el auto estaba afuera esperándolos, pero este no estaba y en la recepción no había nadie. Comenzando a pensar en algo ahora en el nuevo impedimento que los amenazaba con no salir de ahí nunca más.
-¿Y los autos?. Pregunto George otra vez contrariado, esperando una buena respuesta
-No están, por ningún lado
-¿Y ahora?
-No lo sé George, tengo que pensar en algo
-¿Por qué no llamamos a un taxi?
-¿Un taxi?, creo que no sería tan mala idea

Un taxi era la única opción, pero no podían llamarlo porque las líneas de los teléfonos del hotel estaban muertas. Saliendo a la calle, esperaron un rato a que uno o dos pasaran, teniendo la suerte de que 10 minutos después vieran a lo lejos venir uno, donde como pudieron se acomodaron bastante incómodos, con las demas cosas en el maletero de atrás. El destino seria el aeropuerto y el taxista ahora el único que no los ignoraba o rechazaba. Las cosas no se veían bastante bien, en realidad estaban muy mal, era la primera vez que se encontraban en una situación similar y en un país extraño. Todos estaban de cierta manera asustados. Ya no eran bienvenidos ahí y lo comprobaron en las cercanías del aeropuerto, donde ya muchas personas se podían ver como si estuvieran en cacería de brujas, esperándolos para quemarlos vivos.  

-Creo que hoy es el último día de nuestras vidas. Comento Ringo con las manos y piernas temblorosas
-¿Tienes miedo?
-Todos tenemos miedo John, hasta tu
-No se separen, ¿sí?
-No puedo creer que una estupidez como esa, ocasione algo como esto. Dijo Paul más para sí mismo que para los demas
En el interior, los oficiales prácticamente los empujaban y de nuevo afuera, mas personas los esperaban, esta vez con piedras y patadas, como si de verdad fueran unos criminales. Porque eran tantas, que ni siquiera pudieron estar juntos demasiado tiempo, cometiendo el error de separarse y darles la oportunidad a alguien de que les hicieran daño. Ringo fue el primero, al sentir como alguien lo golpeaba en el ojo, pero fue el único, porque Paul y John se lograron esconder detrás de unas monjas y el resto, entrar corriendo al avión sin ser demasiado vistos. Todo era un desastre y ni siquiera en el avión se sintieron seguros, ya que no los dejaban ir hasta que Brian devolviera el dinero de los conciertos y eso implicaba salir otra vez.

-Esto es una locura. Dijo Paul lejos de las ventanillas y bastante cansado
-¿Te duele?. Le pregunto George a Ringo, con respecto al golpe
-Un poco, no es para tanto
-Veré si alguien tiene hiele. Dijo John un poco molesto, alejándose
-Creo que después de tantas flores y besos, en alguna parte nos tendrían que despedir con golpes y patadas. Musito Paul, riendo un poco por ello

Una hora después, Brian volvió luego de algunas negociaciones y el avión pudo despejar, con rumbo a la India, donde ahora el único entusiasmado por llegar ahí era George, porque los ánimos de todos en general iban por el suelo y solo querían estar en casa, con sus familias, descansando de toda esa manía que ya se estaba saliendo de control…

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Con una sonrisa de oreja a oreja, Mía despidió a su última aventura en la puerta, ignorando que aun era de día y su hermana estaba en casa todavía. En medio de la celebración, se había acostado con el padrino de la boda, de nombre Ryan y no se arrepentía para nada, porque nadie se había dado cuenta, o eso creía hasta que llego a la cocina y se encontró con Sarah y su gesto reprobatorio usual. Ampliando más la sonrisa para fastidiarla y no hablándole al respecto, hasta que ella lo hiciera…

-Pensé que amabas a Paul
-Lo amo, solo fue un acoston
-Mía, no está bien que te acuestes con un hombre en tu cama matrimonial
-No me importa Sarah, Paul lo ha hecho también
-Y por eso su relación está enferma
-Quizás…

El hecho de que la chica no supiera lo que tenía con Thomas, ahora la tranquilizaba, porque no quería seguir escuchando regaños. Aunque estos pronto se fueron, porque Sarah tenida algo mas importante e interesante de que hablar y como si fuera una vieja chismosa, se le acerco dispuesta a contarle en voz baja lo que había descubierto de Regina.

-Es bruja Mía, esa chica es bruja
-¿Cómo que bruja?
-Sí, tenía libros de brujería y cosas extrañas en medio de un círculo de velas, las cortinas de la casa estaban todas cerradas y ella parecía estar nerviosa cuando la llegue a buscar
-¿Estás segura Sarah?
-Sí, jamás inventaría algo así. Aunque no me extraña, esa chica siempre ha sido muy rara
-¿John sabrá?
-No lo creo, parece que era un secreto, pero no cuentes nada Mía, si no me maldice o algo
-No te preocupes, de todos modos es su vida, ella puede hacer lo que quiera

Eso era siempre lo que quería decir con respecto a su vida y por eso mismo, no le importo cuando llego Thomas a buscarla, para ir al cine, encargándole a Isabelle que ahora veía la televisión en silencio. Para Sarah, esas cosas que hacia Mía no estaban bien, porque la podían descubrir y acusar de adulterio, pero a Mía le seguía sin importar y hacia que no escuchaba nada mientras su hermana le advertía cosas como si fuera su madre…

-¿Recuerdas lo que te dije de Regina?
-Si
-Lo digo otra vez, pero con respecto a mí. Déjame Sarah, Paul hace lo mismo, así que se aguante
-¿Y si ya no?
-¿Tú crees eso de que no me seria mas infiel?, esos son inventos de el
-¿Te ha llamado?
-Hace dos días, no sé cómo esta ahorita y no me importa, lo quiero pero ya me está cansando Sarah y saldré con Thomas toda la noche, así que acéptalo

El chico que estaba afuera esperándola, en su auto, unos metros alejado de la casa, la espero con calma. Mientras se distraía un poco con las personas que pasaban por la acera y Mía finalmente salía, parando en seco de un momento a otro al ver una sombra pasar a su lado. Ese extremo de la calle estaba solitario, la noche ya había llegado y solo un farol alumbraba, el mismo que provoco que ella pudiera ver la sombra contra uno de los muros y se asustara de inmediato, corriendo hacia el auto, a la vez que miles de pensamientos pasaban en su cabeza. Solamente había sido una sombra y no parecía haber sido de un animal, pareció la de un hombre, pero seguro también fue una ilusión óptica o algo producto de su imaginación. No pensando en ello el resto de la velada, pero al mismo tiempo si…

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Con el sobre en sus manos, que confirmaba sus sospechas, Victoria salió de la clínica, después de hacerse un examen de sangre y ahora tener el resultado. Este había salido más pronto de lo normal, pero mejor así, por que de una vez por todas le daba fin a las probabilidades y lo verdadero o falso salía a la luz. Abriéndolo con rapidez, leyó el papel, que podía mantener una buena pero quizás también una mala noticia, porque si estaba embarazada. Estaba embarazada de Ringo y asustada por su inexperiencia y por lo que él podría decir, agarro su Vespa y salió de ahí igual de rápido. Dejando salir en el camino unas cuantas lagrimas, con el papel arrugado debajo de una de sus manos, arrugándose con el viento y con su culpabilidad por ser tan imprudente, pero a la vez por hacer cumplir un milagro, aunque esto último no lo sabía ni lo quería saber…

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Me costo publicarlo por problemas de Blogger, pero despues de dias estoy de vuelta. Espero que el capitulo les haya agradado, ya en este le doy un fin oficial a la relacion de Cynthia y Daniel. Si, ya no volveran a salir. Porque como saben, ya la novela esta en su etapa final y estoy comenzando a cerrar ciclos e historias. Tambien como vieron se vienen cosas nuevas algo pequeñas pero significativas, asi que este capitulo no fue de relleno como otros. Les prometo publicar pronto y ahora si me voy a ver pelis de terror malas, que para eso esta el Halloween Yankee de todos los octubres del año...