viernes, 11 de octubre de 2013

Capitulo 80

Aun siendo de noche y ya muy tarde, Ringo se dirigió a donde estaba Victoria, esperándolo. Le parecía un milagro que ella lo hubiese llamado cuando menos se lo imaginaba y que se escuchara tan tranquila y accesible. Sorprendiéndose al darse cuenta de que el lugar donde se encontraba ella, realmente no estaba tan largo, se bajo del auto apenas llego, corriendo en dirección a la puerta donde la chica lo esperaba parada en el umbral. Parecía que desde hace años no la veía, estaba diferente, más serena pero al mismo tiempo, mas intranquila. Feliz de volverla a ver otra vez. La abrazo fuertemente, dándole muchos besos en el rostro y preguntándole si ya no lo quería y porque se había ido de esa forma tan precipitada. Ella no hacía nada, se quedaba ahí, sintiéndolo y escuchándolo, al mismo tiempo en lo miraba con sus grandes ojos y con una sonrisa lo invitaba a pasar. Escuchando más preguntas de su parte.

 -Calla, tenemos que hablar. Musito con el dedo sobre su boca, confundiéndolo un poco
-¿Qué pasa?, solo quiero que me respondes, estuve muy preocupado por ti
-Tuve que irme Rich, estaba harta, cansada
-¿De qué?, ¿de mi?
-De todo
-Pero yo te amo Vicky, no quiero que te vayas de mi lado, nunca
-¿Cómo estas tan seguro?
-Lo sé, solo eso, créeme

Creyendo que la iba a convencer y esa misma noche regresarían a casa, como si nada hubiese ocurrido. Acepto la taza de té caliente que la chica le ofreció y se sentó al lado de la chimenea, encendiéndose un cigarrillo. La conversación no había terminado aun, Victoria tenía más cosas que decirle y esta vez, la escucharía atentamente, aunque en el fondo, todavía con desespero.

-Yo también te amo Richard, pero necesito un tiempo para mi sola. Explico Victoria, luego de sentarse a su lado
-¿Qué quieres decir?
-Yo no tenía planeado conocerte, conocerlos y puede que sea la chica más afortunada por ello, pero eso también me ha traído problemas, en los que nunca he estado y me siento muy presionada
-¿Presionada?
-Si, como si tuviera un peso muy grande encima que llevar
-Entonces…¿ya no quieres estar ms conmigo?
-Claro que sí, estoy enamorada de ti, pero necesito que me des un tiempo para quedarme aquí sola y pensar
-No Vicky, no quiero dejarte, te necesito
-Tú no entiendes….
-Sí, si entiendo pero debes comprenderme a mi también, te he ayudado mucho Vicky, te he dado el mundo, solo pido que me permitas estar contigo

Dándose cuenta en su mirada sincera y triste, que él no se daría por vencido y que insistiría hasta más allá del amanecer. Se le ocurrió una idea para ella no tener que irse y el no tener que alejarse. Dedicándole la primera sonrisa de la noche, antes de proponérsela.

-¿Qué tal si te quedas aquí conmigo hasta que empiece la gira?
-Me parece bien. ¿Pero luego?, ¿volverás a casa?
-Cuando te vayas a la gira, me quedare otro tiempo aquí, hasta que regreses, cuando lo hagas, me voy a casa contigo

Parecían estar haciendo un acuerdo y Ringo lo estuvo de inmediato, poniéndose muy feliz de haberla convencido aunque fuera un poco. Más feliz que antes, le dio un beso en los labios, volviéndolo intenso con cada minuto que pasaba. La quería y no permitiría que se fuera de su lado de nuevo y menos en esos momentos.

……………………………………………………………………….

Preocupado, por la reacción que pudiera ocasionar su noticia, Brian toco el timbre solamente una vez, esperando que lo hayan escuchado y le abrieran pronto. Rose, que estaba en la cocina haciendo el almuerzo, fue la encargada de ir a abrirle, haciéndolo pasar con mucha amabilidad. Pero Brian no estaba de muy buen humor, así que solamente le respondió con un “Hola” seco, preguntándole de la misma forma si estaban Paul y Mía. Sin embargo, la mujer no tuvo que responder, porque ambos si estaban y al haberles dado curiosidad por saber quien había tocado el timbre,  se encontraron él en el salón, preocupándose ahora ellos por la cara que traía.

-¿Quieres té o café?. Le pregunto Mía, apunto de ordenarles algo a Rose
-No, así estoy bien. Contesto con seriedad, deseando que la ama de llaves se fuera pronto
-¿Ocurre algo?. Pregunto esta vez Paul,  un poco impaciente
-Si, por desgracia Paul, las locuras que andabas haciendo en Liverpool, vienen con consecuencias graves y hoy una de llaves ha tocado a mi puerta
-¿Qué quieres decir?
-Una chica, un poco menor que tu, llego a mi oficina con su madre, diciendo que tiene un hijo tuyo

Después de decirlo, tanto Paul como Mía, sintiendo algo parecido a un balde de agua helada cayendo sobre ellos. No se esperaban algo de ese tipo a esas alturas de su matrimonio y como si no hiciera falta confirmarlo, Mía salió del salón, con los ojos llorosos, tratando de no poderse histérica o algo similar. Paul quería hacer lo mismo, pero Brian lo iba a detener si lo hacía, por lo que se quedo completamente pálido con las manos sobre su rostro, tratando de tranquilizarse y seguir con la conversación.

-¿Cómo se llama?
-Anita, dijo que tu y ella habian tenido algo cuando la banda tocaba en The Cavern, poco antes de que te vinieras a vivir a Londres
-Ese hijo no es mío Brian, estoy seguro. Dijo en un susurro, aun con las manos sobre su rostro
-No lo sé Paul, la chica se veía muy honesta y su madre muy decente
-Esa chica y yo no tuvimos nada Brian, solo fue una aventura que tuve como muchas. ¿Y porque lo dice hasta ahora?
-Dijo que cuando lo iba a hacer, salió de lo tu hija y Mía, así que prefirió no ocasionar más problemas, pero que pensó que era hora porque no puede mantener a su hijo sola
-¿Y qué quiere que haga yo?, ¿Qué lo mantenga?, ni siquiera es mío
-Podemos recurrir a una prueba de sangre si así lo quieres
-No Brian, no voy a hacerme ninguna maldita prueba, esa chica quiere destruir mi familia, quiere meterme un hijo que no es mío, ella y yo no tuvimos nada, nunca significo nada para mí y eso hijo significara mucho menos

Era absurdo, muy absurdo que cuando ya tenía una familia, casa y carrera estable, saliera la misma chica que lo acosaba en The Cavern con un hijo supuestamente de él y no solo le parecía absurdo, le parecía injusto y estúpido que le estuviese pasando de nuevo, esta vez mucho más seguro de que el niño de verdad no era suyo.

Preocupado por Mía, salió de la estancia, dejando a su manager solo con el problema. En busca de la chica, que estaba recostada en la pared  del pasillo, con los brazos cruzados, bastante pensativa y seria. Necesitaba que Mía le creyera y lo apoyara y por eso, no le dijo nada, sino que solo la abrazo y se mantuvo así con ella por varios minutos, hasta que sintió la necesidad de explicarle lo que sucedía.

-Eso no es verdad, ese niño no es mío, lo se
-¿Cómo lo sabes?
-Simplemente lo sé. Tienes que creerme
-¿Era tu novia?
-No, solo estuvimos juntos un par de veces, fue algo mas sexual que otra cosa
-Entonces hay probabilidades de que sea tu hijo
-Quizás, pero no voy a permitir que esa chica venga de un momento a otro a perturbar lo que tenemos juntos, acepte a Isabelle porque dentro de mi corazón sentía que si era mi hija, porque yo te ame y te quiero mucho. Con ella nunca sentí lo mismo y no siento lo mismo ahora
-¿Entonces porque estuviste con ella?
-Porque en ese tiempo necesitaba estar con chicas para sacarte de mi cabeza
-¿Entonces es mi culpa que esto esté ocurriendo?, ¿Qué esa chica se embarazara?
-Quizás…
-Vete al diablo Paul

En el fondo estaba tan dolida e insegura como él y sintiéndose decepcionada por una vez más ver como Paul le fallaba en sus narices y le restregaba en la cara como siempre lo rechazo. Se encerró en su habitación, para pensar un poco más y dejarlo a él pensar también. ¿La nueva paternidad era señal de que estaría llegando a su fin la historia que tenían juntos?

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Contenta de saber que Victoria por fin había aparecido, todo gracias a Isabelle. Sarah tuvo ganas de salir al jardín a tomar aire fresco, junto a la niña y George. Las flores daban signos de que la primavera seguía presente y lamentándose un poco de que mientras estuviera enyesada no podría cuidarlas, George le aseguro que él lo haría, o más bien, que ya lo hacía, porque sentía un poco de atracción por la jardinería. Isabelle le ayudaría mientras estuviera de visita, así que solo tuvo que sentarse, para escuchar como su sobrina le decía que clase de flores había en el  jardín y como se podían cuidar.

-Parece que sabes mucho. Dijo la chica muy orgullosa, luego de que la niña terminara
-Rose me ha enseñado. Contesto un poco tímida, antes de tomar un sorbo de su limonada
-¿Cuál es tu flor favorita?
-Los claveles
-La mía también, parece que de nuevo tenemos algo en común

George que las escuchaba mientras tocaba algo en su guitarra, simplemente sonrió un poco, recordando al hacerlo, lo que le iba a proponer a Sarah cuando estuviese más tranquila. Siendo entonces el momento perfecto. Sin embargo, las dos seguían conversando, teniendo que esperar un poco más para que fuera su turno de hablar.
-¿Vas a regresar a la escuela?
-Me van a cambiar a una diferente, pero yo no quiero ir
-Tienes que ir Isa, es importante sabes
-Prefiero quedarme en casa con Malu y Martha
-¿Las extrañas?
-No, porque están en casa y en casa mamá y papá pelean casi siempre

Llegando el momento incomodo, George decidió finalmente interrumpir, ocurriéndosele algo  más en lo que iría a proponer. En donde Isabelle estaba incluida.

-¿Qué tal si nos vamos de viaje después de la gira?
-¿De viaje?. Pregunto Sarah contrariada
-Si, a la India. ¿Isa te gustaría ir a la India con nosotros?
-Me encantaría. Exclamo dando un salto que hizo reír a Sarah en el acto
-¿Y tú qué dices Sarah?
-Pues no suena tan mal, sería como una aventura

Entonces era oficial, irían a la India apenas terminara la gira por Asia y Estados Unidos, e Isabelle iría con ellos, conociendo otra cultura y estilo de vida, mientras que el se concentraba en sus clases de sitar y aprendía más de la India. Sarah no estaba tan emocionada como su sobrina y el, pero lo apoyaría y no la pasaría tan mal, de eso estaba segura.

-Iré un día con los chicos después de que termine el tour por Asia, pero quiero volver después para estar más tiempo
-¿Cuánto tiempo?
-Pueden ser una o dos semanas, no lo sé aun

Una o dos semana, tiempo suficiente para estar los dos juntos distrayéndose de sus problemas y dramas británicos, al mismo tiempo, en que los demas, resolvían sus intereses y problemas propios, en situaciones similares…..

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Tarde en la noche, las grabaciones del disco estaban ya en su punto máximo, con los cuatro presentes en el estudio, trabajando en la mayor parte de las canciones. Todos teniendo una propia en que concentrarse. Incluso Ringo, que cantaría una llamada Yellow Submarine y que no estaba tan mal. La concentración era tanta, que ni Paul tuvo oportunidad de demostrar lo preocupada que estaba por lo de Anita, John no tenia oportunidad de hablar sobre su próxima reunión con Bob Dylan, George proponer ir a la India después de Filipinas  y Ringo hablar sobre la aparición de Victoria. Esa noche eran Los Beatles, los músicos profesionales que debían terminar un disco pronto, no los hombres con líos en sus casas que dejaban guindando en la puerta del estudio como abrigos.

Sin embargo, en la hora del descanso, vieron la oportunidad de desahogarse un poco, antes de comenzar a hablar sobre sus ideas en la siguiente toma. George Martin estaba con el ingeniero de sonido en el cuarto de control, así que estaban solos, esperando a que alguien hablara entre cada sorbo de té y un chiste de John fue lo que dio comienzo a ello.

-Me siento como un niño pulcro británico esta noche
-¿Por qué?. Pregunto Paul de manera inocente
-Porque estoy tomando té como uno
-Es culpa de Regina. Comento George tratando de molestarlo
-No, Regina es culpable de otras cosas más sucias querido George

No obstante, la cara de Paul no ayudaba a las típicas bromas entre ellos. Estaba más serio y callado de lo normal, en toda la sesión lo estuvo, pero ahora era más que evidente que algo mal andaba con él y Ringo fue el primero en sentir la inquietud de preguntarle, haciéndolo cuando encontró las palabras adecuadas.

-Paul, ¿pasa algo malo?
-No. Contesto con el acento muy marcado y su taza muy cerca de la boca, mientras veía fijamente el piso
-No mientas, si ocurre algo. ¿Paso algo entre Mía y tú?
-Algo así
-No me digas que una amante despechada de Hamburgo amenazo con hacer público lo que hacían en la cama, porque volvemos a Hamburgo muy pronto. Dijo George entre una carcajada, provocando que Paul lo mirara bastante feo
-No John, pero es algo similar
-¿Similar?. Pregunto esta vez George, cada vez mas intrigado
-Una de las chicas que nos seguían en The Cavern y con la que me acosté, llego a la oficina de Brian hoy, diciendo que tiene un hijo conmigo y Mía me odia, como si no fuera por culpa de ella que me metiera con cualquier chica en ese tiempo gracias a que nunca me hizo caso después de que Stuart la dejara
-Ves, si den vez de quemar los condenes, te los hubieras puesto, no estuvieras en esto. Contesto John de nuevo entre una broma, provocando que los otros dos se rieran disimuladamente

Sin embargo, la noticia hizo que un silencio sepulcral se adueñara del lugar, rompiéndolo la hora de volver a comenzar con la siguiente toma. Mientras John miraba de reojo a Paul, un poco preocupado, al igual que los demas.

-Espero que en la gira podamos olvidarnos de toda esta mierda. Comento Ringo entre un bufido que resonó prácticamente en todo Abbey Road

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Completamente cansada, de estar encerrada en su casa, Mía luego de reunirse con Frank para decirle que aceptaba hacer un libro de cuentos con él. Se fue al departamento de Thomas, sin avisar, alegrándose al ver como el le abría la puerta y la hacía pasar. Momentos antes estaba deseando que Mía estuviese ahí con él y su deseo ahora estaba cumplido, sobre todo al sentir como la chica le plantaba un par de besos en sus mejillas.

-¿Y eso?. Pregunto confundido y embobado
-Nada, solo te saluda
-Pensé que estarías en casa, esperando a Paul
-El está en el estudio trabajando
-Ya veo
-¿E Isabelle?
-Donde Sarah, se quedara ahí hasta que se recupere, ella misma me lo pidió
-Es una buena niña
-Sí, es muy dulce
-Como tu
-¿Yo?, no, salió a mi madre. Ella enamoraba a todos los oficiales del ejército británico en la segunda guerra mundial, gracias a eso
-¿A que se dedicaba?
-Era voluntaria, enfermera, ahí conoció a mi padre antes de partir a la frontera alemana y morir
-Supongo que en eso tiempo ya habías nacido
-Si, por culpa se casaron, aunque enamorados, luego vino Sarah y cuando ella tenía 2 meses, fue cuando él se tuvo que ir otra vez, porque siempre se iba, yo casi no lo recuerdo, después no regreso jamás

Mía nunca acostumbraba hablar de su padre y le parecía extraño hacerlo de un momento a otro, frente a un amigo que venía volviendo a ver. Sin embargo, Thomas le daba confianza por lo que no se arrepintió de haberle contado y el verla un poco triste por haber contado esa historia, la acerco a su pecho, donde la abrazo lentamente.

-Entonces heredaste la dulzura de tu madre,  esa que enamoraba a esos militares, porque es la misma con la que me has enamorado a mí y a tantos más

No era la ni la primera ni la última vez que le decía que la amaba. Pero para Mía, esas declaraciones eran como puñaladas porque Paul nunca se lo decía y se suponía que él era su esposo y debía decírselo todas las noches y mañanas de su vida. Recordar a Paul y como la había decepcionado una vez más, hizo que se enojara un poco y despechada, levantara la cabeza y comenzara a besar a Thomas, que no dudo en corresponderle de inmediato.

-Si tanto me amas, demuéstramelo esta noche. Musito en su oído, haciendo que él se estremeciera un poco
-¿Cómo?
-Como sea

Y con otro beso, más apasionado que el anterior, Thomas comenzó a desvestirla ahí mismo, sonriendo al ver como ella se dejaba y comenzaba a desvestirlo a él. Tal vez tenía oportunidad y no era tan imposible lograr conquistarla, porque la amaba y se la merecía más que cualquier hombre en el mundo.

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Retrasando su ida de Liverpool, Cynthia de muy buen humor, acepto gustosa salir con Daniel a algún pub de la ciudad. Habian muchas opciones, pero había uno que extrañaba y en el que quería volver: The Cavern. El mismo donde años atrás iba a ver a John tocar con la banda y se enamoraba más de él. Esa noche, el lugar estaba lleno, una banda de rock and roll tocaba en el escenario y no queriendo que nadie los apretujara, llevo a Daniel a la barra, donde pidió un par de cervezas. No acostumbraba tocar cerveza tan seguido, pero esa noche rompería cualquier regla.

-Es un buen lugar, me gusta el ambiente, Comento el chico, observando el escenario con interés
-Aquí tocaron Los Beatles hace años, recuerdo venir a verlos tocar todas las tardes
-Con razón los letreros de la entrada con sus caras
-Si

No obstante, el buen humor que ambos se traían, pronto se iría, porque una chica que estaba cerca y no le quitaba la mirada de encima a Cynthia, decidió acercarse a saludar, decidida a contarle algo que deseo contarle hace mucho.

-Me llamo Sandra. Dijo mientras se presentaba
-Mucho gusto Sandra. Contesto Cynthia con un poco de desconfianza, esperando que no fuera una fan loca de la banda
-Recuerdo haberte visto en el Instituto de arte cuando estudiabas allí
-¿Ah sí?, que casualidad
-Sí, yo también estudiaba ahí
-¿De verdad?
-Así es y tengo que contarte algo
-¿Algo?, ¿de qué se trata?
-¿Podemos salir?
-Bien

Diciéndole a Daniel que ya regresaba, siguió a la chica hasta la salida, donde salieron a la calle ya vacía y donde se escuchaba la banda como si aun estuviesen adentro. Cynthia tenía mucha intriga de saber que tenía que contarle ella, pero la chica, no tardo mucho porque sin rodeos comenzó a decírselo.

-John, cuando estaba contigo, estuvo también conmigo
-¿Cómo?

-Fui su novia cuando comenzó a estar contigo….. 

martes, 8 de octubre de 2013

Capitulo 79

Se venía una tormenta, no, no una con lluvia, viento y truenos. Si no una que nadie aun podía saber muy bien de que se trataba. La desaparición de Victoria y el incidente de Sarah con las fans, eran una señal y eso junto con algunos malos presentimientos que venían sintiendo los chicos, provocaron que todos estuvieran un poco estresados en el estudio e incluso en su propia casa.

Sarah había salido del hospital a la mañana siguiente de lo sucedido, con el brazo enyesado y puntos en una de las cejas. Se le podían ver moretones en la cara, aunque tenía también en todo el cuerpo. La prensa fue la primera en enterarse, ya que Brian mando un comunicado de prensa a los periódicos más importantes de la ciudad, para que llegaran al hospital. Sarah delante de la policía, daría de nuevo el testimonio que le dio a los oficiales horas antes, solo que ahora lo haría delante de las cámaras, acusando a las fans de delitos graves que las responsables de lo que ocurrió, irían a pagar.  Después, George la saco en silla de ruedas y la ayudo a subir al auto, yéndose a casa con ella de inmediato, seguido por Mía y Paul. Los demas, irían a descansar a sus casas, excepto John, que al no haber ido con Regina, de seguro tendría que llegar a contarle la historia.

Una vez en Esher – donde George y Sarah vivían ahora-, la ama de llaves les preparo el desayuno, mientras Paul regresaba a Londres para recoger a Isabelle y traerla con ellos. Mía también se puso a hacer algo para distraerse, ya que luego de recostar a Sarah, George se quiso quedar un momento a solas con ella, para reconfortarla y ayudarla a dormirse. Pero la chica no tenia de sueño y den vez de eso, se quedo mirando fijamente la ventana, pensativa y triste, algo que preocupo a George e hizo que el tratara de averiguar que le pasaba.

-¿Qué tanto piensas?
-Nada, solo me siento mal, me duele todo
-Lo sé, te golpearon bastante fuerte, pero espero que con al decirle a la policía como eran físicamente, puedan atraparlas
-Ya no podre modelar. Replico con los ojos llorosos, revelando lo que tanto pensaba y le preocupaba en esos momentos
-No digas eso, cuando te recuperes podrás, tu manager lo entenderá, lo se
-¿Y si termino con alguna cicatriz?, ya nadie me va a contratar para nada
-Sarah, no te preocupes, podrás volver al modelaje muy pronto, además: ¿tú no querías un tiempo para hacer una familia conmigo?, pues este es el momento adecuado sabes

Al recordar ese deseo suyo de tener hijos con George, volvió a sentirse mejor. Por alguna extraña razón, lo había olvidado un poco, pero ahora que él lo volvía a sacar, quizás la golpiza, era señal de que era hora de un tiempo libre para descansar y hacer una familia. Las fans no la habian perjudicado, si no ayudado…..

Sin embargo, su momento de reflexión se vio interrumpido, cuando Isabelle irrumpió en la habitación y se subió a la cama para abrazarla. No entendía todavía muy bien lo que había ocurrido, pero al ver a su tía golpeada, se asusto mucho sin quererla lastimar, se separo un poco, preguntándole de forma inocente que le había ocurrido.

-¿Qué te paso?, no te ves muy bien
-Unas chicas me golpearon Isa, me ha pasado lo mismo que a ti en la escuela
-Supongo que entonces ya no soy la única
-No, ¿Qué crees que debamos hacer?
-¿Darles su merecido?

Como si fuera un chiste, Sarah y George lanzaron una carcajada, haciendo reír también a la niña, que se sonrojo un poco. Ahora la chica estaba más animada con la presencia de su sobrina y sabia que lo estaría si se quedaba con ella el resto del día, por lo que al ver a Mía entrar, no dudo en preguntarle si podía, no sabiendo que Isabelle quería lo mismo, aunque con una pequeña diferencia.

-¿Mami, puedo quedarme con tía Sarah hasta que se recupere?
-¿Cómo?, claro que no Isa, tienes que ir a la escuela
-Pero puedo ir y volver
-Yo estaba pensando en que se quedara hoy, pero si quedarse unos días está bien. Replico Sarah un poco sorprendida con la preposición de Sarah
-¿Están seguros?, no quiero molestar. Contesto Mía con preocupación y no muy convencida
-Por mi está bien, también. Dijo George que aun estaba presente. –Isa es una buena niña, siempre se porta bien y yo la puedo llevar a la escuela-
-Bien, pero hablare con Paul primero

Más tarde, cuando Paul también había dado el permiso y George se fue a preparar té. Isabelle, aprovechando el momento a solas con Sarah, se le acerco al oído para decirle algo. Al principio la chica pensó que era una secreto de niños no muy importante, pero en realidad era algo serio que le sorprendió todavía más.

-Yo sé cómo podemos encontrar a Vicky, tía Sarah-

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Como parte de un especial de The Beatles, que haría el periódico Evening Standart. La periodista Maureen Cleave que ya los conocía, le toco ir a visitarlos y hacerles una entrevista, sobre como vivían y llevaban la vida familiar ahora que todos estaban comprometidos en una relación seria y tenían casa propia.  Los primeros en haber sido entrevistados fueron Mía y Paul, seguidos de Victoria y Ringo y George y Sarah. John como tenía problemas con Regina, tuvo que retrasar la entrevista, pero ahora que la chica estaba de vuelta, llamo de inmediato a Maureen que emocionada de por fin poder darle fin a la preparación del artículo, ese mismo día, llego a Kenwood. Con el artículo, Regina sería presentada como la nueva pareja de John, pero ella no estaba tan nerviosa y Maureen mucho menos, aunque seria un poco incomodo al recordar que el año anterior, se había acostado con John.

El artículo se llamaría “Como vive un Beatle” y como si fuera una simple charla entre amigos, Maureen lo dejo conversar sobre Julian, el divorcio, sus gatos, sus autos, la nueva relación con Regina y sobre su casa en general. Por último le preguntaría que pensaba sobre la creciente popularidad de The Beatles y también sobre otras cosas como la religión, al ella ver una biblia al lado de un traje de Gorilla.

-¿Qué piensas sobre la religión actualmente y  cómo influye en esta generación?. Pregunto Maureen, mientras apuntaba lo recién dicho por él en una libreta
-La cristiandad va a desaparecer sabes, se va a reducir y desaparecer, no necesito discutir sobre eso; tengo razón y voy a probar que es así. Somos más populares que Jesús en este momento. No sé que se irá primero, si el rock and roll o la cristiandad. Jesús tenía razón, pero sus discípulos eran ordinarios. Son ellos los que para mí, arruinaron todo.
-¿Entonces Regina y tu no son religiosos o practican la cristiandad?
-Yo crecí en un hogar católico. Contesto la chica mientras fumaba un cigarrillo. –Pero al irme de casa me volví agnóstica, así que no asisto a la iglesia o practico alguna religión-
-¿Van a criar a sus hijos de esa forma?
-Por supuesto, en un futuro los ateos van a gobernar el mundo, la iglesia va a dejar de influir en el estado e inclusive los homosexuales se van a poder casar
-¿Julian está siendo criado de esa forma?
-Yo no lo he impuesto religión, ni Cynthia tampoco, así que el elegirá cuando sea mayor en que quiere creer

El resto de la entrevista, transcurrió cerca de la piscina, donde Maureen ahora le preguntaba sobre como era su relación con George y Ringo al ser casi vecinos. En esto no hubo negativas y después de encenderse otro cigarrillo le respondió sin problemas.

-Ha sido una ventaja, ahora nos vemos más seguido y salimos juntos, a veces en el mismo auto porque simplemente pasados y los dejamos en sus casas. También nos invitamos a cenar o a pasar la tarde juntos. Mía y Paul a veces llegan también, pero como viven en el centro de la ciudad y tienen a Isabelle, les cuesta más
-¿Y con las fans?, los molestan menos ahora que viven fuera de Londres?
-Un poco, pero siempre buscan la manera de venir a buscarnos o mandar amenazas  en pedazos de papel color rosa, lo malo es que como anoche, las amenazas se vuelven serias, así que ahora vamos a tener que buscar nuevas alternativas para parar con todo eso
-Regina, ¿a ti también te llegan amenazas de las fans?
-Muy poco, todavía mi relación con John no es muy conocida, pero estoy segura que después de esto sí, así que estoy preparada mentalmente, no le tengo miedo a niñas de 15 años
-¿Crees que te pueda ocurrir lo mismo que a Sarah?
-No lo sé, espero que no, si tanto aman a John, creo que deberían de dejarlo ser feliz con la persona que la ama, igual con los demas

Dada terminada la entrevista con eso ultimo dicho por Regina, Maureen se despidió prometiéndoles que la entrevista saldría en unos días. Sin que ninguno sospechara que una revista Americana, tomaría la entrevista y les traeria bastantes problemas a John y la banda en general…..

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Acostada en el mojado pasto del jardín, Victoria mantenía los ojos cerrados, escuchando los pájaros cantar y disfrutando de la tranquilidad que le brindaba el lugar. Extrañaba a Ringo, muchísimo, pero ese tiempo libre, para ella sola, la estaba haciendo recuperarse de verdad, de todo lo que había ocurrido con ella, desde que acepto el trabajo de ser niñera. Lo que pasara después, lo dejaría al mañana….

-Vicky, Vicky, levántate de ahí
-¿Layla?, ¿Por qué has vuelto?
-Recibí una llamada. Contesto la chica un poco agitada
-¿De quién?
-Isabelle, me llamo

Layla, que se había ido el mismo día que había ido a dejarla, tuvo que regresar, apenas la niña la llamo y le pregunto dónde estaba Victoria y que la extrañaba. Lo que a Sarah o Ringo no se les había ocurrido, a la niña sí, porque al saber que Layla y Victoria eran muy cercanas y que Victoria no se iría sin decirle aunque fuera a una persona, pensó de inmediato en la chica y en tenerla como primera persona para averiguar sobre la desaparición. Contándole a Sarah y  pidiéndole el teléfono para llamarla. Su número de teléfono lo había agarrado de la agenda de teléfonos de sus padres, antes de que Paul llegara a recogerla temprano y aunque todo eso para una niña de 4 años, era demasiado. La edad no le impidió efectuarlo y ahora Layla no tenía más opción que contarle a su amiga.

Asustada y desesperada, Victoria comenzó a maldecir y sollozar, mientras se sentaba de nuevo en el pasto y Layla se le quedaba viendo. Si Isabelle sospechaba donde se encontraba, de seguro los demas también y lo único que quería era que nadie la encontrara por un buen tiempo….

-¿Por qué nadie me deja en paz?. Se preguntaba a sí misma, con las manos sobre la cabeza
-Vicky, no tengas así. Dijo Layla con cierta preocupación. –La niña de verdad te extraña, por eso me llamo y me dolió decirle que no sabía dónde estabas-
-De seguro uno de ellos la puso a llamarte, es una niña pequeña, no es capaz de esas cosas
-Quien sabe, a veces no parece de 4 si no de 7, es muy inteligente
-¿Crees que te vuelva a llamar?
-No lo sé, solo me dijo que llamara a su casa cuando supiera algo de ti. Deberías de volver Vicky, parece que todos estaban muy preocupados
-No, ahí nadie me quiere de vuelta, soy un problema
-¿Qué dices?, nada que ver Vicky
-Sí, Sarah me lo confirmo aquel día
-Ella solo estaba celosa, pero no eres un problema y menos para Ringo que tanto te quiere
-Pero estoy muy bien aquí, si vuelvo….
-Si vuelves, tranquilizaras mucho a Ringo que seguro esta buscándote hasta debajo de las piedras y puede llamar a la policía
-¿Policía?
-Aja

Las consecuencias de haber actuado de esa forma tan impulsiva, si podían llegar con policía o su foto en cajas de leche, por lo que parando de llorar, se dio cuenta de que si había sido muy desconsiderada y que debía de llamar a Ringo; hacer las cosas diferente, sin dejar ese lugar que tanto le estaba gustando hasta ahora.

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De vuelta a Londres, Mía se baño y se puso otra ropa más cómoda, extrañando de inmediato a Isabelle, por lo callada que ahora estaba la casa sin ella. Paul también se había dado un baño y ya se había ido al estudio, donde trabajaría en algo solo. Sin embargo, Mía que no había tenido oportunidad de despedirse, quiso ir a hacerle una visita. Esperando que no se enojara y la echara, ya que al final era un buen gesto.

Entrando a Abbey Road, sin pedir permiso, le pregunto a la secretaria en que estudio se encontraba trabajando Paul. Parecía ser que en el estudio 1 y al ver a George Martin salir de ahí, lo confirmo, tocando la puerta con mucha paciencia, encontrándose con Paul que la abrió y Maggie –la misma chica que había visto en la tienda la vez anterior- allí adentro.

-¿Qué haces aquí?. Pregunto el chico medio confundido y nervioso
-Venia a verte, pero veo que ya tienes visitas. Dijo incomoda, observando de reojo a Maggie
-Ahm, si, Maggie, me imagino que te acuerdas de ella
-Así es. ¿Cómo esta?
-Muy bien. Respondió la chica igual de incomoda que ella, sin mirarla a los ojos
-No sabía que traías a tus amantes al trabajo Paul
-No veo a Maggie desde hace días y pensé en invitarla, es la primera vez que lo hago
-Y supongo que George piensa que son amigos
-Vamos Mía, no me hagas una escena aquí, ¿quieres?
-No estoy haciendo una escena, solo te preguntaba
-Quédate, si Maggie no me incomoda, menos tú

Al ver como Paul la invitaba amistosamente, Mía victoriosa, se sentó al lado de Maggie, sin ni siquiera volverla a ver. Paul estaba realmente incomodo al tener a su esposa y amante ahí, en el estudio, en su trabajo, pero ya no había nada que hacer, a pesar de que no solo él estuviera muy cómodo.

No obstante, a Maggie no le gustaba demasiado, estar al lado de la esposa del chico con el que se estaba viendo en esos momentos y queriendo salir de ahí, se levanto, despidiéndose de Paul. Mía, supo e inmediato que se iba por esa razón e imitándola, mejor decidió despedirse ella, porque al final, la que sobraba ahí era ella.

-Nos vemos en casa, ¿sí?. Iré a revelar unas fotografías
-De verdad no hace falta que te vayas
-No, prefiero irme yo y no Maggie, si ella se va, me vas a odiar aun más

Esa sería la última vez que se le ocurría ir a ver a Paul a Abbey Road y sin despedirse de Maggie, salió por donde entro, ahora casi corriendo. Tener que compartir a su esposo, con chicas desconocidas, le resultaba cada vez mas molesto y aunque ella fue la de la idea del matrimonio abierto, esto último ya no le agradaba tanto y necesitaba buscar una forma de darle fin.

Cerca de su casa y ya en la esquina de la avenida, Mía se encontró de frente con Frank, sonriendo en el acto. Había estado en Holanda unas semanas y por eso no se habian visto, pero ahora al darse cuenta que estaba de vuelta, no tardo en darle un abrazo y aceptar su invitación de acompañarlo a dejar algo. No obstante, Frank no solo la había invitado para eso, si no que también para proponerle algo y mientras caminaban juntos, hablando sobre el viaje, interrumpió el tema para comenzar con el otro, mostrándose un poco nervioso.

-Tengo algo que proponerte
-¿Algo?, ¿de qué se trata?. Pregunto ella muy interesada
-¿Quieres sacar un libro de cuentos conmigo?
Quedándose completamente serio para que ella no lo agarrara como un chiste, Mía lo miro igual de seria y callada, rompiendo en risas segundos después.  ¿Un libro de cuentos?, ni siquiera tenía ideas para algo nuevo y empezar un proyecto con un escritor ya consolidado, le daba miedo.

-No sé, no estoy inspirada para algo nuevo. Dijo con voz pausada y la cabeza gacha, por lo apenada que se encontraba
-Claro que lo estas, solo que no lo has pensado demasiado, piénsalo y me llamas, realmente me gustaría trabajar contigo Mía

Asintiendo ya más tranquila, prometió dar una respuesta muy pronto. En el fondo queriendo realmente hacerlo, para distraerse y trabajar con Frank que ahora era uno de sus mejores amigos.

………………………………………………………………………………

Con el cuaderno de dibujo en la mano, Cynthia se quedo en frente de la hija en blanco, imaginándose a ella misma, dibujando sobre ella, algo hermoso y bien hecho. Daniel leía el periódico a su lado y Julian dibujaba. Si tan solo fuera como él, que dibuja sin problemas y lo que sea. Pero no lo hacía desde hace tanto, que sentía ahora que no lo había hecho nunca. Daniel al verla pensativa y aun cabizbaja, dejo de lado su lectura para estar a su lado y entablarle conversación. Quizás lo que necesitaba era eso y no otra cosa.

¿Por qué me regalaste esto?. Le pregunto Cynthia, ya que no había tenido oportunidad de preguntárselo antes
-Pensé que ya te lo había respondido
-Esa carta no me responde mucho
-Solo quiero que vuelvas a hacer la de antes Cyn
-Siempre he sido yo, no he cambiado
-¿Entonces porque dejaste el arte de lado?
-Tengo un niño de 3 años que criar y me tuve que casar
-Pero ya no estás casada y a Julian le encanta dibujar, así que pueden dibujar juntos
-¿Crees que pueda?, siento que perdí la practica
-Inténtalo….ahora mismo si quieres

Sentándose en el suelo, a la par de Julian, agarro su lápiz de dibujo y vio a su hijo hacer lo suyo un momento, antes de intentarlo ella. Daniel la apoyaba en silencio y ella por poco se rendía de la misma manera, pero si lo hacía, sería una cobarde y no quería ser una cobarde….

-¿Por qué no me dibujas a mi?. Propuso Daniel al ver que ella pensaba en algo que plasmar en la hoja
-¿Tu?
-Así es, me imagino que ya has hecho retratos
-Unos cuantos
-Entonces dibújame

Para estar a su nivel y que a ella no le costara mucho hacer el retrato, Daniel también se sentó en el suelo, justo en frente. Si le fallaba a él, que tanto la apoyaba, lo decepcionaría notablemente, así que tendría que hacer el retrato a la perfección, respirando profundo para dejar sus nervios de lado.
Calma, concentración y confianza, fue lo que necesito para empezar y terminarlo, en no mucho tiempo. La verdad es que no le había costado mucho dibujarlo, pero de verdad pensaba que había perdido la práctica porque el dibujo no había quedado muy bien, o eso pensaba, porque Daniel ansioso por verlo, le quito el cuaderno, quedándose muy sorprendido por el resultado.

-Es genial-. Exclamo con emoción. –Es jodidamente genial Cyn, me encanta-
-¿Tú crees?, a mi no me gusta tanto
-¿Qué cosas dices?, con razón a Julian le encanta dibujar, lo lleva en la sangre
-No, eso es por parte de John que también dibuja
-Pues ahora no es solo por parte de John, de verdad eres muy buena Cynthia, me gusta
-Gracias

Orgulloso, comento que la mandaría a enmarcar, para ponerlo en la oficina de su casa, mientras Cynthia reía y por primera vez en años, se sentía de verdad muy feliz. Volver a dibujar no estaba entre sus planes, pero ya había hecho un retrato y de seguro Daniel le pediría más dibujos y ya no dejaría que se detuviera nunca más…..

………………………………………………………………………………..

Solo y a punto de llamar a las autoridades para que buscaran a su novia, Ringo se sirvió un vaso de whiskey, esperando encontrar a Victoria antes de la gira. ¿De verdad lo quería o solo había jugado con él?, se preguntaba una y otra vez, mientras buscaba una explicación del porque ella lo había dejado de esa forma, a pesar de lo que comento Sarah. No obstante, el sonido del teléfono a su lado, provoco que se sobresaltara un poco y lo agarrara con rapidez, escuchando una voz muy conocida y que quería escuchar desde hace mucho, al otro lado de la línea….

-Ringo, soy Victoria
-Vicky, ¿Dónde estás?
-Más cerca de lo que crees
-Pero dime donde y te voy a buscar, por favor
-¿Tienes un papel y lápiz cerca para apuntar?

Agarrando la libreta que estaba a la par del teléfono, escribió la dirección que le dictaba la chica, diciéndole que ya iría a verla. Si lo había llamado es porque le importaba y si le importaba, podía estar de vuelta muy pronto…..o eso quería pensar.



domingo, 6 de octubre de 2013

Capitulo 78

Listo para algo diferente esta vez, Paul alquilo una cabaña en las afueras de la ciudad para llevar a Lucille y estar en un lugar privado y seguro con ella. Sin embargo, no solamente la había alquilado, si no que había preparado algo extra que sabía, a ella le encantaría. La chica no pregunto demasiado en el camino porque no quería parecer impertinente o algo similar. Paul se extrañó un poco por esa actitud, ya que por lo general, Mía era muy insistente y desesperada, pero Mía ahora no era Mía, si no Lucille y algunas cosas cambiaban cuando era así.

Parqueando el auto en las afueras de la cabaña, le abrió la puerta para que saliera, escuchando como exclamaba algunas cosas entre francés e inglés y observaba con ensoñación el lugar. Si, le había gustado y muy complacido por ello, le sostuvo la mano mientras le ayudaba a subir los escalones que llevaban a la puerta. Abriéndola lentamente, al mismo tiempo en que ella empezó a ponerse ansiosa por primera vez.
Adentro, alumbraban algunas velas color blanco, no solo las paredes y el techo. Alumbraban lo que también estaba en el suelo, muy bien acomodado. Mientras que alrededor, algunos cojines invitaban a sentarse a cualquiera y una chimenea ardía en frente. A Lucille le comenzaron a brillar lo ojos más que lo normal y feliz, se acercó a lo que estaban en el suelo, dándose cuenta que se trataba de comida. No obstante, no era cualquier comida, si no cosas dulces que el mismo Paul puso en pequeños platos de todas formas y colores. En uno habían unas jugosas fresas, en el de la par: chocolate derretido. En los demás, habían dulces y paletas con forma de corazón, crema batida en el del centro y dulce de leche en el de al lado, con un pedazo de pastel de chocolate. Era el paraíso para ella que amaba el dulce y con una sonrisa inmensa, abrazo a Paul, dándole un beso cerca de los labios poco después que  él lo vio como señal de que la cita oficialmente comenzaba.

-Pensé que era una cena romántica. Comento aún muy contenta, sentándose en la alfombra 
-Es algo trillado, además, tengo algo planeado con todo esto
-¿Algo planeado?
-Sí, pero si quieres comer algo primero, yo iré a encender un poco de incienso y a traer mis cigarrillos

Descubriendo que también había una bandeja de galletas, la chica comenzó a comer unas cuantas, mientras hacía lo mismo con el pastel. Tenía hambre y su apetito aumentaba con ese montón de manjares tan cerca. Paul no tardó mucho en hacer lo que le dijo que haría y con un cigarrillo entre los labios, se quitó el abrigo que traía puesto y se sentó al lado de ella, agarrando unas cuantas galletas y abriendo una botella de vino que había recién traído del auto junto con los cigarrillos. Lucille al ver que era su vino favorito, acepto gustosa la copa que él le sirvió. Pensando en algo que decirle mientras tanto.

-Que grata sorpresa, me ha encantado
-Lo sabía. Contesto orgulloso, guiñando el ojo
-¿Traes aquí a todas tus amantes?. Le pregunto, dispuesta a sacarle algo sobre ese tema
-No, alquile el lugar ayer, a mis amantes las llevo a un hotel o voy a sus departamentos

Todavía más feliz, al escuchar eso, le ofreció un poco de pastel, dándole la señal para pasar a lo próximo que él tenía planeado. No sin antes observar con detenimiento como la chica se metía a la boca una de las paletas y se quedaba viendo la chimenea fijamente. Acordándose de todas las veces que Mía con solo 16 años, lo seducía y torturaba de esa manera. Ahora estaba más dispuesto que antes y sacando la venda que tenía en uno de sus bolsillos, se puso detrás de ella para taparle los ojos, asustándola un poco al principio.

-¿Por qué haces eso?
-No te preocupes, solo tengo algo planeado que te gustara
-¿De qué se trata?
-Ya lo sabrás

Quitándole la paleta sin ser muy brusco, agarro las fresas y chocolate para dárselas el mismo, disfrutando ver como ella las saboreaba con toda la sensualidad del mundo y se lamia el jugo que quedaba en sus rojos labios. Con los dulces hizo lo mismo y cuando ya ella se estaba cansada de ser la única que recibía algo, sintió como ahora el turno de la crema batida, cansándose por completo, ya que se quitó la venda, escuchando como Paul se reía un poco por su reacción.

-¿Por qué te la quitas?, ya casi terminamos
-No te hagas y dame eso, no es gusto que yo solo coma, además de que me siento como un bebé o niño pequeño

Paul que tenía la crema batida entre sus brazos, se la dio sin negativas de por medio, ansioso de saber que haría ella. Quedaba todavía mucho de todo y con una idea, le ordeno quitarse la camisa, mientras ella se bajaba la cremallera del vestido y se lo bajaba hasta la cintura.

-Veo que te quieres divertir mucho hoy Paul, así que nos vamos a divertir
-Por eso eres mi favorita, muñeca
Lo había logrado, Lucille había captado la idea entera y se encontraba igual de dispuesta que él, por llevarla a su final. Empezando con la crema batida y terminando con lo que sobrara…..

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Maldiciendo la forma en que había oscurecido y lo solas que estaban las calles que debía recorrer hasta su casa. Sarah camino con paso rápido, arrepintiéndose de haberle dicho al conductor de su auto, que se fuera cuando la fue a dejar para la sesión de fotos. Ahora estaba sola ahí en medio de la ciudad, en un vecindario desconocido y solitario que le daba miedo y desconfianza.

Estaba segura que ninguna modelo de su reputación, estaría en sus zapatos algunas vez, porque ninguna prefería ir a casa caminando o en taxi teniendo autos a su disposición o sabiendo conducir. Conducir, eso era lo que le hacía falta aprender y a buena hora se le ocurría. Porque de lejos vio unas sombras acercarse, que pronto se transformaron en cuerpos perfectamente visibles, caminando hacia ella. Parecían chicas y parecía que no se habían dado cuenta de su presencia. Sin embargo, esto cambio cuando pasaron exactamente a su lado y una de ellas la rozo en el brazo, disculpándose en el acto. Eran chicas jóvenes, de quizás 17 o 18 años y no tenían muy buena pinta, por lo que Sarah ya muy traumatizada con las fans de The Beatles, trato de que no la reconocieran, fallando porque si lo habían hecho una vez ya estaban un poco alejadas de ella y se detuvieron, volteándose las cuatro al mismo tiempo.

-Es ella. Dijo la más alta, en un susurro inaudible
-¿Estas segura?. Pregunto otra, no muy segura
-Sí, lo estoy. Vamos

Desde que la noticia de que George y Sarah se habían casado, las fans no paraban de mandarle a la chica, amenazas casi todas las semanas y de averiguar el número de la casa para ofenderla. George ya estaba harto y Sarah aún más, pero ahora que lo había olvidado un poco, otra consecuencia de irse a casa sola, llego. Las chicas eran también fans de la banda y luego de reconocerla, no dudaron en devolverse y seguirla sigilosamente, sin que ella se diera cuenta. La odiaban y querían darle su merecido por ser tan “mala” y dejar a Ringo por George y estar con dos Beatles (porque no conocían la historia que tenía con Paul). De verdad le darían su merecido y mientras pasaban por un callejón, la primera que la reconoció, se adelantó un poco, agarrándola por el brazo con brusquedad para meterla allí, seguida por las demás.
-Vaya, vaya, es Sarah Robinson, que casualidad habérnosla encontrado por estos rumbos. Comento la chica que la había llevado ahí, luego de acorralarla junto con sus amigas, en la pared sucia

-¿Qué quieren?, este es mi bolso, llévenselo si quieren pero déjenme ir. Contesto Sarah muy asustada, señalando el bolso que llevaba guindando en uno de sus brazos
-No queremos tu estúpido bolso, queremos arruinar tu linda cara para que George te deje de una buena vez

Y como si quisieran terminar con eso rápidamente, la de la derecha de cabello oscuro, le dio un puñetazo en el ojo izquierdo, haciéndola caer. Sin embargo, eso no sería lo único que le harían, porque apenas Sarah cayo, la empezaron a golpear entre todas, arañándole la cara y golpeándola en la nariz, ojos y todo lo que estuviera a la vista, a la vez que le jalaban el cabello también y ella trataba de escapar. Creía que iba a morir, que la matarían a golpes, por lo que dejo de quejarse y gritar para quedarse totalmente quieta, arrepintiéndose también del día en que dijo que las fans solo eran capaces de mandar mensajes con amenazas inexistentes.

-La próxima piensa dos veces antes de ser tan puta. Dijo una de las chicas, después de parar de golpearla y decirles a las demás que también dejaran de hacerlo
Una vez se alejaron, Sarah se incorporó un poco, sintiendo mucho dolor en la espalda en todo su cuerpo y rostro y viendo su ropa rasgada y ensangrentada por completo. No la habían matado, pero definitivamente tendría que buscar ayuda e ir al hospital. Llorando al ver que casi ni podía caminar y salir de ahí por sus propios medios.

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Desesperado al darse cuenta que el vuelo de Regina se había retrasado un poco. John fumando cigarrillo tras cigarrillo, se quedó dentro de su Rolls- Royce, esperándola cerca del aeropuerto donde se habían quedado de encontrar. Mientras los minutos pasaban, más se desesperaba y estuvo a punto de salir del auto y esperarla afuera, cuando escucho como alguien tocaba la ventanilla del conductor y al abrirla se encontró con ella y su singular sonrisa.

-Al fin estas aquí. Exclamo feliz pero al mismo tiempo serio
-¿Me abres?, la puerta del acompañante está cerrada

Recordando que la había cerrado por precaución, se bajó para abrírsela como todo un caballero. No pudiendo creer todavía, que Regina había vuelto a él  y estaba ahí, no molesta como la última vez que se habían visto.

Pensando en alguna manera de demostrarle lo mucho que la había extraño y lo feliz que estaba de tenerla ahí de vuelta con él. John se quedó sin encender el auto, mientras ella, lo seguía mirando con la misma sonrisa y luego le comenzaba a acariciar la mejilla, acercándose a su oído para decirle algo.

-Esta noche me tendrás que demostrar lo mucho que me amas John

Con una mirada graciosa, le planto un beso en la boca, provocándole cosquillas en el estómago que la hicieron retomar el beso con mucha más intensidad y deseo.

-Aunque no lo creas, me dolió dejarte de esa forma
-Y a mí me dolió serte infiel, prometo no volverlo a hacer el resto de mi vida
-¿Me lo prometes?
-Te lo juro Regina

Comenzando y terminando esa sesión de besos, interminable y al mismo tiempo con un final muy cerca, John la invito con un movimiento, a la parte trasera del auto, donde los asientos cómodos de este, no los incomodarían en absoluto. Desde hacía semanas que no se veían, no estaban juntos de cualquier manera, por lo que se necesitaban más de lo que siempre se necesitaron y no importándoles donde estaban, comenzaron a desvestirse con desesperación, comenzando lo que querían comenzar desde el principio, poco después. Terminando cansados y satisfechos, y otra sesión de besos mucho más lenta que la anterior, acostados y desnudos, sin mucho que decir, pero mucho que demostrar. No obstante, John, minutos después, tuvo ganas de decir algo, para terminar de disculparse totalmente y de la manera en que siempre quiso.

-De verdad quiero que me perdones
-Ya estas perdonado John
-Solo necesitaba decírtelo a los ojos
-Yo también
-¿Volverás a casa?
-Hoy mismo y nunca me iré

Después de que ambos se pusieran la ropa en silencio, John comenzó el camino a Kenwood, con solo la radio sonando de fondo y los suspiros de Regina que le confirmaban lo feliz que ella estaba a su lado. Era la primera vez que ambos se enamoraban realmente de alguien, tomaban una relación realmente en serio y necesitaban de alguien. A Regina nunca le habían gustado mucho las relaciones y John veía en las suyas, un simple juego que quizás pronto terminaría. Kenwood es y seria testigo de ello, una vez los vio llegar y los vio entrar juntos. Mientras Regina observaba la propiedad con cierta nostalgia y John la abrazaba por detrás

-¿Me puedes decir con que me has embrujado?
-Nunca John, porque tú te embrujaste solo……

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Una, dos, tres veces, de la manera más salvaje, sensual y romántica. Tuvieron sexo Paul y Lucille en la cabaña, llenos de todo ese dulce que Paul había tenido listo desde que llegaron, pero para nada arrepentidos de haberse llenado de crema batida o chocolate o hasta de vendarse los ojos, para hacerlo más interesante. Porque por fin tanto Paul como ella, pudieron cumplir todas sus fantasías esa noche y disfrutar de su compañía sin silencios incomodos después o arrepentimientos por despechos o heridas.

Ese juego que Mía se había inventado, llegaba a su punto máximo y masticando otra de las paletas, se sentó encima de Paul, mientras se quitaba la peluca y lo besaba. Al verla siendo ella misma otra vez, le devolvió el beso, abrazándola con fuerza al mismo tiempo, sintiendo el calor que impregnaba de sus cuerpos y del fuego cercano de la chimenea.

-Ahora veo porque tienes un Best Seller ya casi vendiéndose en América. Le dijo con una media sonrisa, haciéndola reír ya que había entendido lo que quería decir pero a la vez no
-¿Quieres decir que soy creativa?, ¿o una enferma mental?
-Las dos cosas
-¿Y te gusta?
-Mía, ¿Cómo podría decir que no si, si?
-Yo te tenía en mis diarios, como todo un caballero y dulce chico con talento, pero esta noche me has demostrado todo lo contrariado
-Pensé que ya lo había hecho
-Pero hoy más

Quitándosela de encima, se dio cuenta lo pegajoso que estaba, provocando que ella se volviera a reír y también se levantara. Era hora de regresar a casa, pero Mía se sentía tan diferente y feliz que no dudo en sentarse en el sillón aun desnuda y verlo vestirse con rapidez. Dejando que se diera cuenta de ello, sin ningún problema.

¿Qué me ves?
-Me siento igual que aquella noche que estuvimos juntos en París
-¿Cómo?
-Sí, igual de extraña y feliz. Como si me hubieses dejado otra parte de ti
-Mierda, pensé que todo eso te pondría de todo menos cursi Mía. A mí lo único que me preocupa es que le diremos a Isabelle cuando sea grande y sepa que sus padres son un par de pervertidos
-¿Te gusta ser así de pervertido conmigo?
-Desde la primera vez que estuvimos juntos
-Genial, te deje una buena impresión entonces

Deseando que Lucille estuviera de vuelta, sin saber muy bien porque, se terminó de poner su ropa, para luego salir a fumar un cigarrillo y pensar si hacia bien estando de esa forma con su esposa, si la seguía amando como sintió mientras hacían el amor en la alfombra o si realmente ella había logrado destruir su vida y ya no podría ser feliz con alguien más.

-Estoy lista. Escucho que dijo ella, cerrando la puerta
-Dile a Lucille que me divertí mucho con ella hoy. Replico un poco divertido con la situación
-¿La volverás a llamar?
-¿Por qué no?, es buena en la cama
-Entonces estoy segura que ella aceptara salir contigo otra vez, porque te ama demasiado….

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Cuando ya era de madrugada, todos se vieron en el hospital, donde George los había llamado por lo sucedido con Sarah. Un conductor que acogió a la chica cerca de donde la habían golpeado, la llevo allí, siendo a George el primero a quien llamaran. Brian Epstein, Neil y Mal también estaban en la sala de espera, realmente preocupados por la condición de Sarah que aún no había sido informada, al igual que todos los demás. Sobre todo Mía que apenas llego a casa y recibió la llamada, no tardo ni un segundo en devolverse a la calle con el hacia el hospital. Ya había llamado a su madre y esta le dejo en sobre aviso que la llamara apenas supiera algo. Ringo a quien también habían llamado, fue el último en llegar junto con John, ya a punto de irle a preguntar a una enfermera por tardaban tanto, si no la habían hecho esperar nada en emergencias. El único que se mantenía más en calma, era George, pero inclusive el, ya estaba comenzando a desesperarse.

-De verdad deberíamos de preguntarle a alguien. Dijo John entre un bufido de fastidio, recordando que allí no se podía fumar y eso lo ponía peor
-¿Sabes en que condición ingreso?. Le pregunto Brian a George, para tratar de calmar los ánimos de todos
-Me dijeron que golpeada y con unos huesos rotos, pero no sé realmente si estaba muy golpeada o no. Contesto con un hilillo de voz, por lo mal que se sentía al no saber cómo su esposa de la noche a la mañana estaba en el hospital.

Ya todos sospechaban, que lo sucedido era obra de las fans de ellos aparte de preocupada, Mía estaba molesta y a punto de llamar a la policía para detener a las responsables apenas supiera quieres eran. Sin embargo, los pensamientos y preocupaciones de todos, se dispersaron cuando un Doctor se acercó y llamo a los familiares de Sarah.

-¿Cómo está?. Le pregunto George sin ni siquiera dejarlo hablar
-Está estable y consciente, pero con un par de costillas quebradas, el brazo izquierdo también y moretones en la cara y cuerpo en general
-¿Podemos entrar a verla?
-Pues no es hora de visitas pero…..supongo que puedo hacer una excepción, aunque solo pueden entrar de dos en dos

Por fin, la fama que tenían había servido para algo importante y organizándose un poco, George y Mía acordaron entrar primero, seguidos por los demás, que se quedaron organizándose un poco más. Lo primero que querían saber, era que había pasado con exactitud. Aunque Mía con lágrimas en los ojos la abrazo un poco apenas la vio, sintiendo como ella se ponía a llorar en su pecho, totalmente desconsolada.

-¿Qué fue lo que paso?, ¿Quién te hizo eso?
-Unas chicas, me golpearon cuando iba camino a casa. Contesto entre sollozos, confirmando las sospechas de todos
-¿Recuerdas sus caras?
-Sí, creo
-Fueron unas fans, lo sabía, lo sabía. Mascullo George notablemente molesto, con las manos sobre su rostro

Cuando las amenazas se volvían en realidad y algo en serio, no quedaba de otra que tomar medidas serias. Así que como el Doctor solo les había dado permiso de verla 5 minutos cada pareja. Cuando fue el turno de Brian y Neil, acordaron con la chica, demandar a las responsables y llamar a la policía esa misma mañana, cuando le dieran de alta. Las cosas se habían salido de control y estaban tan molestos, que incluso iban a mandar un informe a la prensa para que supieran de lo sucedido y le hicieran saber a todas las fans, que de verdad detestaban que odiaran a las mujeres que amaban.

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Después de ver por años, a muchas de sus amigas del instituto y vecindario. Cynthia –que había ido sola-, regreso a casa con mejor humor con el que se había ido, saludando a Julian y su madre que estaban en la sala viendo televisión y subiendo a su habitación para buscar a Daniel. Pensaba que de seguro estaba dormido o dándose un baño. Sin embargo, ninguna de estas dos cosas se encontraba haciendo, porque den vez de encontrarlo a él en la cama, encontró un regalo con su nombre en la tarjeta. Casi siempre le hacia ese tipo de regalos y sorpresas, pero este era un regalo distinto, porque al abrirlo, no se encontró una joya o abrigo de diseñador, sino que con un cuaderno de dibujo que la contrario un poco. En la tarjeta, quizá viniera más detalles del porque ese tipo de regalo y de verdad encontró lo que buscaba al leer: “Querida Cyn, lo que más quiero es hacerte feliz, lo que más quiero es devolverte esa felicidad que una vez tuviste aquí en Liverpool y por eso disfruta este regalo, aprovéchalo y vuelve a ser tú, que en estos momentos es lo que más deseo”.  

viernes, 4 de octubre de 2013

Capitulo 77

 El día que Paul llego a saber realmente lo que era ser un padre, no fue muy agradable para nadie, mucho menos para Isabelle que ahora lloraba en su hombro. La reunión planeada por la maestra de la niña para arreglar los problemas que esta tenía con otros niños, había dado lugar esa mañana, donde todos llegaron puntualmente y advertencias era lo único que circulaba entre los presentes. Sin embargo, Mía y el no volvieron muy satisfechos a la casa, a los niños los habian expulsado por un tiempo, pero Isabelle ya no quería volver a la escuela y aunque desde mucho antes tuvo ganas de decirlo, hasta ahora tuvo el valor para hacerlo, luego de que hablaran con ella por primera vez, sobre lo sucedido.

A Mía le partía el alma verla así y a Paul también, pero él en cambio,  fue el primero en llegar a consolarla, sin decirle una palabra. La niña mojaba su camisa con las lagrimas que brotaban de sus ojos, confirmando los sollozos ahogados que se escuchaban en la habitación. Paul, pensaba en algo para animarla mientras la seguía teniendo entre sus brazos y Mía la sostenía por detrás. Comprarle un helado era una opción, llevarla a caminar también, al igual que leerle su libro favorito –Alicia en el país de las maravillas-, pero en esos momentos Isabelle no tenía ganas de nada de lo anterior, porque no se despegaba de el, a pesar de que su llanto disminuyera poco a poco y las ganas de hablar con ella de nuevo, aumentaran.

-Ya, ya, ya estás aquí con nosotros, nada malo va a pasar. Le decía Mía casi en un susurro para tranquilizarla
-Isa, si quieres te podemos cambiar de escuela pero recuerda que así va a hacer en todas partes, las personas son malas por naturaleza y envidiosas
-¿Se puede?. Pregunto entre un pequeño sollozo, al escuchar lo anterior
-¿Qué si podemos cambiarte de escuela?, por supuesto, hay muchas aquí en Londres
-¿Y si me siguen lastimando?
-Eso no va a ocurrir nunca más, te lo prometemos
-¿De verdad?
-Sí, de verdad. Ahora, vamos al jardín y trae el libro, hace bonito día

Como era primavera, Paul no mentía al haber dicho lo de bonito día, porque realmente si estaba muy soleado y el jardín estaba lleno de colores que brotaban de las flores. Los perros jugaban alrededor y mientras Mía fue a preparar limonada, Paul le leyó un poco, al mismo tiempo en que ya sabía lo que venía por suceder al saber la historia de memoria.

No obstante, la paz y tranquilidad que por un momento llego a la casa, se vio interrumpida por el sonido insistente del timbre que durante lo que llevaban viviendo ahí, no había sonado tanto en tan poco tiempo. Al principio Mía pensó que era John ya que era el único que se le cruzaba por la mente que podía llegar a irrumpir en la casa de esa forma, pero se llevo una sorpresa al ver que en realidad era Ringo, que entraba desesperado, buscando con la mirada a alguien que confundió mas a la chica.

-¿Ringo estas bien?, ¿a quién buscas?
-A Victoria, ¿la has visto?, ¿ha venido?, ¿está aquí?
-No, no la he visto ni ha venido hoy. ¿Qué ha ocurrido?
-Ha desaparecido, no la encuentro en ninguna parte

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Lo que había dicho Sarah no solo la había lastimado, sino que también la había hecho pensar.  Estaba enamorada de Ringo y últimamente era muy feliz, pero sentía que había más feliz antes de conocerlos a todos ellos y meterse en tantos problemas.

La vieja casa de campo era a donde se había refugiado después de prácticamente huir en la madrugada. Layla la acompañaba porque para ella, Layla era lo único que le quedaba de su antigua vida y tenía derecho a saber sobre sus sentimientos e inquietudes, además de su paradero. La casa había sido de su madre y todos los veranos y navidades de su infancia los había pasado ahí. Estaba a unos kilómetros fuera de Londres, en un lugar solitario donde ya no vivía mucha gente. El lugar estaba prácticamente abandonado pero eso era lo menos que le importaba. Hasta el momento no sabía que iría a ocurrir, lo único que importaba es que se sentía liberada allí y con mucha paz mental.

Subiendo una larga escalera  ya dañada, llego al segundo piso donde una gran ventana en el fondo del pasillo, empañaba su vista por el polvo y telarañas. Pero esto no la detuvo para intentar ver el jardín de atrás, también abandonado. Todo le daba una nostalgia bastante extraña y triste, incluso Layla lo pudo sentir y aun preocupada, no pudo evitar querer preguntarle algo que algún día ella misma se tenía que preguntar. Detrás de ella, como un fantasma o culpa que la atormentaba…..

-¿Y Ringo?
-Lo entenderá
-¿Lo dejaras?
-No lo sé Layla
-No hagas tonterías Vicky, por favor

Las tonterías ya estaban hechas porque ya ella estaba ahí, lejos de la ciudad y de su vida. Recorriendo otra donde por primera vez se sentía cómoda. Así que no había tiempo para pensar en Ringo o sus sentimientos hacia él, tenía que descansar un poco primero, despejar su mente, para luego tomar una decisión que la haría feliz definitivamente.

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-No sabía que eras artista
-Ni yo, porque hasta ahora me acuerdo que lo era. Contesto con ironía, viendo el edificio una vez más

Luego de haber sido muy bien recibido por la madre de Cynthia y dormir todo lo que no pudo dormir en el viaje. A Daniel le dieron ganas de conocer Liverpool. Había escuchado algunas cosas sobre la ciudad pero antes de ir a un museo, prefería que Cynthia le diera un tour privado y ya se encontraban al final de este, cuando fueron a parar a la escuela de artes donde ella había estudiado y conocido a John. Algunas veces, le pareció imposible volver allí como si se reencontrara con un viejo amigo, pero esa imposibilidad se volvió en una probabilidad cuando Daniel insistió que en lo llevara. Cynthia nunca le había comentado mucho sobre su vida como artista, en realidad, no se lo comentaba mucho a nadie, nunca…..


-¿Volviste a hacer algo?
-No, no desde que quede embarazada de Julian
-Deberías intentarlo Cyn
-¿Para qué?, no tengo tiempo
-Si lo tienes, solo inténtalo

La escuela de arte seguía igual, pero ella ya no era la misma, había perdido muchas cosas durante su relación con John y podía ser hora de recuperarlas, ya que Daniel parecía darle la oportunidad.

Al regreso, se mantuvo callada todo el camino, ignorando algunas miradas inquisitivas de la gente que pasaba a su lado y recordando miles de cosas que había pasado en ese lugar. Y hacia día soleado como pocos en Liverpool, pero prefirió devolverse a su casa para no seguir martirizándose o recordando cosas. Daniel lo entendió, sin embargo, al verla subir a su habitación, prefirió ir a hablar con su madre, que seguirla y verse rechazado. Le preocupaba que ese paseo le hubiese afectado emocionalmente y quizás la Señora Powell, podía aclarar algunas dudas. Al no verla perturbada por su presencia, se sentó a su lado en la mesa del jardín para sentir la brisa y escuchar el canto de un pájaro que pasaba por ahí. La mujer estaba callada, pero esperando a que el dijese algo y no tardo mucho en ver cumplidos sus deseos.

-¿Le importa que le pregunte algunas cosas?
-No, bueno, depende por supuesto
-¿Cómo era Cyn antes de conocer a John?
La pregunta, no la sorprendió del todo. Ya varias personas se lo habian preguntado con anterioridad y le respondería así como le había respondido a ellos, a pesar de que este caso era diferente. Con un suspiro y apartando su taza de té un poco, pensó lo que le contestaría un momento, sonriendo un poco cuando ya la tuvo por completo en la punta de la lengua y Daniel la miraba con insistencia.

-No ha cambiado mucho, siempre fue callada, pero tuvo que dejar lo que le gustaba por John y el niño
-¿Era el arte cierto?
-Asi es, en realidad lo dejo poco a poco, como si se hubiese aburrido de él, nunca lo espere pero al mismo tiempo si sabe
-¿Cree que pueda volver a eso?
-Puede ser, pero ella debe darle una segunda oportunidad, no se le puede obligar

En eso, el no le discutía absolutamente nada. Sin embargo, sabría cómo convencerla, aunque una vez subió a su habitación, su esperanza se volvió preocupación al escucharla llorar. Lloraba sobre su almohada y algo le decía que ella quería estar sola. No obstante, también algo le decía que necesitaba consuelo, por lo que entro, acostándose a su lado, sin decirle ni una palabra, hasta que ella se dio cuenta de su presencia.

-¿Qué haces?
-Te ayudo a desahogarte
-¿Por qué?
-Porque te quiero Cyn y quiero que vuelvas a ser feliz….

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Complacida y con sus penas olvidadas, al ver sus pinturas exponiéndose en un país donde nunca se imagino, exponerlas algún día. Regina se quiso quedar unos días más en la ciudad, visitando museos y algunas otras galerías interesantes. Seguía pensando en John y como de mal habian terminado las cosas entre los dos, pero su trabajo de muchas formas le hacía olvidar eso la mayoría del tiempo, por lo que no había porque preocuparse.

Las calles se le hacían tan agradables, que distraída se salto su hotel y camino unas calles más, disfrutando lo desapercibida que estaba en ese país y lo agradable que era la gente. Sin embargo, algo muy conocido llego a ver a su paso por una tienda de discos. Una fotografía de The Beatles colgaba en el ventanal más grande y John era ahora tan gigante a su lado, que como hipnotizada se quedo viendo el poster como detenimiento. Era una fotografía un poco vieja, pero para ella, John era el mismo y extrañándolo por primera vez en su estadía allí, se devolvió al hotel prácticamente corriendo, para no atormentarse demasiado. En el fondo, aun sentía mucho amor por él y le hacía falta. Deseaba que la buscara para perdonarlo. Porque de un momento a otro, ya lo quiso así. Sin embargo, primero debía de conocerlo de la manera que nunca le atrajo mucho  y esa era escuchar sus discos, su voz igual de lejana que el mismo.

Compro incluso hasta el último y comprando de una vez un tocadiscos para escucharlos, se encerró en el baño del cuarto, sentándose en la tina vacía con solo la luz de una vela iluminando el lugar. Le parecía dramático escuchar a The Beatles de esa forma, pero ella era dramática por naturaleza, así que no le extraño verse en esa situación. En cada disco se escuchaba distinto, la banda entera, pero sobre todo él y sonriendo al escuchar Norwegian Wood y verlo en la fotografía de la portada del álbum, como si fuera la única persona ahí, decidió llamarlo y dejar su dignidad en el olvido. La canción le había dicho algo, le había mandado un tipo de señal, porque era la que más le hacía extrañarlo y provocaba sacar recuerdos. Ahora solo quedaba que él le contestara y asi fue al escuchar su voz adormilada al otro lado de la línea.

-¿Quién es?. Pregunto bruscamente, al no escuchar a nadie
-John, soy yo Regina
-¿Regina?, ¿eres tú?
-Sí, ¿Cómo estás?
-Mejor ahora que me has llamado. ¿Dónde estás?
-En Suiza, tenía una exposición aquí
-Trate de localizarte pero no pude, te extraño, tienes que volver
-¿Estás seguro?
-Si Regina, te amo

Pálida y nerviosa al escucharlo de forma tan sincero, decir una cosa como esa, se quedo en silencio unos segundos, hasta que logro reaccionar y se dio cuenta que el también se había quedado callado. ¿Le había colgado?, ¿se había cortado la llamada?, esas eran preguntas que cualquiera se hubiese preguntado, excepto ella que prefirió responderle ese “te amo”.

-Yo también te amo John
-¿Entonces volverás?
-Hoy mismo
-¿Me lo prometes?
-Sí, te lo prometo

Y cuando volviera, muchas cosas tendrían que cambiar, aunque algunas otras muchas cosas, los ayudarían a ambos a lograrlo…..

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Aun desesperado, Ringo convoco a George y Sarah en la casa de Paul, para hablar sobre la desaparición de Victoria. Estaba muy preocupado, pensaba que lo había abandonado para siempre y por dentro sufría más de lo que aparentaba. Mía estaba igual de preocupaba que él y tenía el teléfono en la mano para llamar a la policía, no haciéndolo porque Paul se lo impedía y Sarah igual ya que aunque en el fondo ella y su hermana sabían muy bien porque Victoria se había ido, no querían decirlo y menos porque la razón no era para llamar a las autoridades.

-Estoy seguro que algo le ocurrió, ella no es de hacer esas cosas. Comento George viendo su reloj de pulsera para confirmar que ya llevaba casi todo un día sin aparecerse
-Seguro se fue a visitar a alguien o quiso darse alguna aventura sin decirnos, ahora todos acostumbran a hacer eso. Replico Sarah con tranquilidad, aunque al mismo tiempo, un poco nerviosa
-¿Estás segura que tú no sabes nada?. Le pregunto George por tercera vez ya que presentía que la chica escondía algo
-No George, no se absolutamente nada, ya sabes que yo no soy muy amiga de ella

Sin embargo, Mía ya no aguantaba, ya no podía seguir ocultado la verdad, ni evitar contar lo que había ocurrido el día anterior y para tranquilizarse, le agarro la mano a Paul que confundido se soltó ya que no era hora para muestras de cariño por parte de ninguno.

-Yo se que paso con ella
-¿Qué?, ¿Cómo que sabes?
-Escucho como Sarah me contaba que no le gustaba su amistad con George y nos enfrento y nos dijo que estaba bien antes de conocernos y que se regresaría a su antigua vida
-¿Es una broma?. Le pregunto Paul muy sorprendido, viendo como Ringo la miraba igual de contrariado que él y luego miraba con rabia a Sarah al igual que George
-¿Por qué dijiste eso?, pensé que habíamos quedado bien y que ese tema ya estaba arreglado. Dijo George muy molesto, levantándose del sillón de un brinco para ver a Sarah a los ojos
-Lo siento, no me pude contener, aun estaba molestaba por eso y nunca pensé que me escucharía
-Pues te escucho y ahora quien sabe donde se metió por tu culpa. Mascullo Ringo bastante histérico, sobresaltando a todos
-Les juro que no fue mi intención que eso ocurriera, de verdad
-¿Ustedes no conocen algún lugar donde se puso haber ido?. Pregunto Mía con alguna esperanza y más calmada que el resto
-No Mía, ninguno. Respondió Ringo, ahora cabizbajo
-Yo la encontrare, se los prometo. Dijo Sarah con arrepentimiento en su bolso de mano, para salir de ahí
-¿A dónde iras?
-A buscarla, a donde sea
Victoria había demostrado ser una buena chica y haber realmente querido a George y Ringo, por lo que a todos les dolía su desaparición y el incidente ocurrido. Sarah no tenía idea de donde pudo haber ido, pero  usaría cualquier media para descubrirlo y Ringo de nuevo desesperado, no dudo en seguirla para acompañarla.

-Sarah espera, yo voy contigo. Grito desde las gradas, provocando que la chica se volteara a verlo
-¿En serio?, yo creo que es mejor que arregle esto sola Richard, yo lo provoque, yo debo solucionarlo
-No, yo necesito buscarla también

Luego de muchos meses sin estar así de juntos y solos, ambos se dispusieron a buscar a Victoria por toda Inglaterra, Europa, o el mundo si fuera necesario. Tarde o temprano tenía que aparecer, porque Ringo sabia que ella lo amaba y solo había cometido una locura de la que pronto se arrepentiría.

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Al día siguiente, Mía ya no tuvo lugar en su cabeza para pensar en lo ocurrido con Victoria, porque su libro seguía entre los más vendidos y más personas estaban interesadas en conversar con ella o tiendas de libros, en tenerla allí como invitada. Thomas aprovechando que tenía tiempo libre, decidió acompañarla, no pudiendo creer todo lo que había cambiado en la vida de ella,  en su ausencia. Nunca se la imagino escritora y mucho menos, tan famosa y por alguna razón, estaba orgullosa de ella, haciéndoselo ver con un beso en la mejilla que la agarro por sorpresa y la sonrojo al instante.

-¿Qué haces?, ya sabes que estoy casada, si me ven…..
-¿Si te ven qué?, me vale lo que diga la gente, solo te di un beso en la mejilla como buenos amigos
-No debiste venir
-Y tú no debiste haberme dejado
-Tú insististe
-Me hubiese rendido pronto
-Oh Thomas, tu no cambias, ¿verdad?
-Nadie cambia Mía, nunca
-¿Ya leíste el libro?
-Voy por la mitad y me encanta
-Ponle atención a uno de los personajes, está inspirado en ti. Dijo con un guiño, antes de devolverle el beso en la mejilla y buscar un baño
-¿A dónde vas?
-Me debo ir ya, tengo otro asunto pendiente donde no me puedes acompañar

El asunto, se trataba de otra reunión con Paul como Lucille y yendo a un baño antes de salir por la parte trasera de la librería, se puso la peluca y se cambio de vestido. El la recogería en la esquina, después de que se pusieran de acuerdo por teléfono y por una extraña razón le emocionaba. Porque todo era muy diferente y a la vez igual, cuando estaban juntos en medio de ese nuevo juego.

-Hola. Saludo en la ventanilla abierta del auto, provocando que el dejara su cigarrillo de lado y la volviera a ver
-Hola Lucille, que bueno verte otra vez
-¿Vamos?
-Sí, te tengo una sorpresa sabes
-¿Una sorpresa?, ¿entonces que estamos haciendo aquí?


Con una risa, le abrió la puerta para que se subiera, listo para salir de la ciudad junto a ella. Si quería estar con Lucille, debía de ser en un lugar bastante privado y ya tenía preparado uno que tanto a Mía como a ella, les gustaría muchísimo….. 

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Hola, por aquí dejando capitulo nuevo, espero les haya gustado y bueno tengo que hacerles una pregunta: ¿Que les esta pareciendo la novela?, ¿les esta aburriendo?, ¿ya no les esta gustando?, ¿hay algo que no les guste?. Se que yo nunca pregunto eso, pero es que ya no las veo muy entusiasmadas con el fic y tengo cierta inquietud por conocer sus opiniones. Por el momento y para quienes quieren ver la película Backbeat y no han tenido la oportunidad, aquí se las dejo subtitulada https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=uwsESBidk80, la subi yo hace un rato XD saludos :)